
A pesar de las tan cacareadas medidas sociales del Gobierno de progreso estatal, como la reforma laboral y de la subida del Salario Mínimo Interprofesional, la situación de la juventud trabajadora andaluza sigue manteniendo sus constantes: bajos salarios, temporalidad, horarios interminables y un sinfín de etcéteras que provocan que la gente joven vea siempre su futuro en números rojos.
Estos es lo que se vive en la calle y confirma el informe Situación de la juventud en Andalucía de CC.OO. Uno de cada dos jóvenes andaluces menores de 25 años sólo accede a contratos temporales y el trabajo a tiempo parcial afecta especialmente a las mujeres.
A la inestabilidad laboral se suman los bajos salarios y una marcada brecha salarial de casi 3.000 euros anuales entre hombres y mujeres jóvenes (el 23%) como consecuencia directa trabajar mayoritariamente en sectores más feminizados con peores condiciones laborales. También se ceba la siniestralidad laboral, con 42,2 accidentes por cada mil ocupados entre 16 y 24 años, dato que duplica la media.
El problema de la vivienda
En materia de vivienda, la situación «es igualmente alarmante»: un joven andaluz de entre 18 y 25 años debería destinar casi el 70 por ciento de su salario para alquilar una vivienda mínima en la capital y más de un cien por cien si se trata de un piso de tamaño medio. Esto retrasa la edad de emancipación a los 30 años o más, limitando el desarrollo de proyectos de vida y familia.
El informe también alerta del encarecimiento de la vivienda: un joven debería destinar hasta el 70 % de su salario para alquilar un piso pequeño en la capital, lo que retrasa la emancipación hasta los 30 años o más.






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