Granada 2031: ¿Capitalidad cultural o capitalidad de los desahucios?

En los últimos meses la alcaldesa y su equipo de gobierno no paran de repetirlo: Granada debe ganar la Capitalidad Europea de la Cultura en 2031. Para ello recorren despachos, posan en fotos, cierran acuerdos con entidades, fundaciones y empresas, y llenan páginas de prensa con declaraciones de apoyo a una candidatura que, dicen, representa a “toda la ciudad”.

Pero hay un detalle que no podemos pasar por alto: a los colectivos que luchamos día a día contra los desahucios, contra la precariedad laboral y por el derecho a un techo digno, a colectivos como Stop Desahucios Granada 15M nadie nos ha llamado. Nadie nos ha pedido opinión, nadie nos ha pedido apoyo. Quizá porque saben de antemano lo que responderíamos.

La campaña por la capitalidad cultural no es más que una gran farsa, un escaparate vacío. Un proyecto pensado para engordar la “marca ciudad”, atraer inversiones turísticas y proyectar una Granada de postal.

La realidad que no cabe en los folletos

El hecho es que en nuestra ciudad miles de familias trabajadoras tienen enormes dificultades para cubrir las necesidades más básicas: trabajan durante jornadas interminables, por sueldos de miseria para al final del día volver a un hogar donde vivir con dignidad que apenas si pueden pagar o directamente no pueden pagar a pesar de trabajar durante todo el día.

Los casos y ejemplos son innumerables y muchos de ellos giran alrededor del sector del turismo y la hostelería, sectores sobre los que va a recaer el peso la capitalidad cultural.

Pensemos, por ejemplo, en el sector de las camareras de piso: ¿qué gana una camarera de piso con la capitalidad cultural? ¿Se reducirán sus jornadas interminables limpiando habitaciones a destajo? ¿Desaparecerá la externalización que las condena a salarios de miseria? ¿Se frenará la vulneración sistemática de sus derechos? ¿se ha dirigido la alcaldesa a las organizaciones y colectivos donde se organizan estas trabajadoras? Lo sabemos bien: no.
Lo único que se sigue reforzando es un modelo de ciudad donde quienes sostienen el turismo y los grandes eventos apenas sobreviven con sueldos precarios, mientras los beneficios se concentran en unos pocos.

La vivienda: la gran herida de Granada

¿Qué ganan los habitantes de la ciudad que no pueden pagar su alquiler o que no encuentran vivienda a precio asequible con la capitalidad cultural? Nada. Al contrario, su situación va a empeorar. Y es que hoy, uno de los problemas más importantes de Granada está vinculado al acceso a la vivienda. Los alquileres se han disparado hasta niveles inasumibles, los pisos turísticos y de temporada han reducido drásticamente la oferta estable y cada vez más familias de clase trabajadora se ven obligadas a abandonar los barrios donde siempre han vivido. Esos mismas trabajadoras que, por ejemplo, limpian las habitaciones de los hoteles o ponen las bebidas y tapas en las terrazas de los bares.

El ejemplo más sangrante de esta contradicción lo vemos en el Zaidín: Mientras se gasta dinero público en promocionar la candidatura cultural, en el Zaidín el consistorio impulsa procesos de desahucio contra familias trabajadoras a las que se les niega la renovación de sus contratos de alquiler, aun conociendo su situación socioeconómica y sabiendo que no tienen alternativa posible en el mercado actual.

¿Es esta la Granada que se quiere mostrar a Europa? Una Granada con un ayuntamiento que desahucia a sus vecinos mientras levanta un escaparate para turistas y visitantes.

A quienes aplauden la candidatura

Por nuestra parte también querríamos interpelar a todos esos sectores que con tanto entusiasmo se suman a la campaña: universidades, colegios profesionales, asociaciones empresariales, instituciones culturales. Día tras día aparecen en la prensa sonrientes, firmando manifiestos y mostrando su “orgullo” por este proyecto.

Les lanzamos el llamamiento para que se posicionen también denunciando los desahucios que el ayuntamiento de Granada quiere llevar a cabo contra familias vulnerables a las que se les niega la renovación de sus contratos de alquiler.

Nos gustaría que este posicionamiento se hiciera con el mismo entusiasmo para denunciar los desahucios en el Zaidín. Nos gustaría que sus voces se sumaran a la nuestra para denunciar cuando los precios del alquiler expulsan a la juventud trabajadora. Los necesitamos también para que rompan el silencio cuando la ciudad se convierte en un parque temático en el que solo cabe el turista

Porque apoyar sin más esta candidatura es dar la espalda a la mayoría social de Granada, la que trabaja, la que cuida, la que sostiene la vida cotidiana y que hoy está siendo expulsada de sus barrios.

Cultura para quién

No se trata de rechazar la cultura. Nosotras también defendemos la cultura, pero la cultura del pueblo y para el pueblo. Una cultura que no excluya, que no se construya sobre la precariedad y el desalojo, que no sea un lujo al que solo pueda acceder quien puede pagar entradas caras o disponer del tiempo libre que tantas trabajadoras no tienen.

La verdadera cultura se sostiene sobre condiciones materiales dignas. ¿De qué sirve programar grandes festivales, congresos o exposiciones si miles de personas en esta ciudad no pueden ni garantizar un techo ni una mesa? ¿Qué sentido tiene hablar de “capitalidad cultural” mientras se ignoran los problemas reales de la mayoría?

Por eso decimos alto y claro:

No nos sentimos representadas por esta candidatura. Granada no necesita más escaparates, necesita derecho a la vivienda, trabajo digno y barrios vivos. Y hasta que eso no se garantice, todo lo demás no será más que humo para tapar las heridas de una ciudad expulsada de sí misma.

Fuente: Afectados por la Hipoteca-Granada.

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