
Este martes Pedro Sánchez anunció la compra de armas a EEUU por valor de 100 millones de euros para destinarlas a Ucrania, como parte del programa de la OTAN. La cifra fue confirmada tras la reunión celebrada en Moncloa con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, que visitó Madrid para cerrar los acuerdos.
Lejos de tratarse de un gesto aislado, esta operación forma parte de un compromiso mucho más amplio: el Ejecutivo estatal ha puesto sobre la mesa un total de 815 millones de euros destinados a Ucrania, de los cuales 615 millones corresponden directamente al llamado “apoyo militar” o la compra y envío de armas. La justificación oficial vuelve a ser la defensa de la “democracia” frente a la invasión rusa, pero que es parte política de subordinación a los intereses del imperialismo norteamericano y al bloque atlantista.
Hasta el momento, el Gobierno español ha estado enviando a Ucrania material militar valorado en alrededor de 1.000 millones de euros anuales. Como parte de esta política se enmarca esta inmediata compra de armas —misiles Patriot, cohetes Himars y otros sistemas de defensa— que, según Sánchez, “solo están disponibles a través de la industria de defensa estadounidense”.
El negocio de la guerra continúa avanzando, así como el compromiso de la Unión Europea de hacerse cargo del coste de la guerra en Ucrania, financiando el reforzamiento de la industria militar estadounidense, que ha quedado en evidencia ante el reto de sostener un esfuerzo bélico a la escala que implicó este conflicto que ya supera en el tiempo la duración de la Primera Guerra Mundial.
En julio de 2025 mientras Trump anunciaba un arancel general del 30% a las importaciones de la UE, Ursula von der Leyen se comprometía a comprarle 600.000 millones en armas. Una muestra de la crisis absoluta del imperialismo europeo, totalmente subordinado a EEUU y con manifiestas crisis internas entre Macron, F. Merz o Meloni.






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