
Existe un ambiente fratricida dentro del ala juvenil de Vox, concretamente dentro de Revuelta, una organización juvenil creada por el partido de ultraderecha para ampliar su alcance social y que ganó notoriedad por las protestas contra el Gobierno estatal y la forma en que gestionó el desastre con las inundaciones de 2024.
La controversia surgió porque, supuestamente, alguien malversó el dinero que se suponía debía ayudar a las víctimas de las inundaciones en Valencia.
Todo esto llega tras las dimisiones del vicepresidente de Revuelta, Arturo Villarroya González, y de otro miembro de la junta, Javier Esteban Bejarano, anunciados conjuntamente en redes sociales, acompañados por la exportavoz de la asociación, Elsa Almada. Los dos primeros, según Villarroya, presentaron una denuncia ante la Fiscalía el 5 de noviembre contra el presidente de la organización, Jaime Hernández Zúñiga, y sus dos hombres de confianza, Santiago Aneiros y Pablo González Gasca, «por supuestas irregularidades graves, posible fraude en el uso de fondos y en la recaudación de cuotas de membresía sin los debidos derechos.»
Este año Hernández Zúñiga fue distinguido con un reconocimiento otorgado por Hazte Oír, una asociación de extrema derecha de naturaleza ultracatólica que ha creado su propio grupo de presión y cuyo trabajo es oponerse a la ley sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo y a la ley sobre la interrupción voluntaria del embarazo. En su discurso de aceptación, Zúñiga hizo un punto especial en agradecer a Santiago Abascal, líder de Vox.
Según varios medios, Arturo Villarroya González y Javier Esteban Bejarano querían acceso a extractos bancarios, información sobre el destino de los fondos recaudados, detalles de los impuestos pagados y cualquier pago directo realizado por la asociación a su presidente y su empresa, que se les negó. La ex portavoz también hizo peticiones similares, pero el resultado fue el mismo: «en respuesta a las peticiones de transparencia, la respuesta fue un silencio total y absoluto», explicó a El País.
Sin embargo, el caso se vuelve más extraño a medida que investiga más, no solo porque los dos primeros miembros que dimitieron de Revuelta, que también son militantes de Vox, parecen haber sabido todo lo que ocurría dentro de la organización, sin embargo, inexplicablemente, esperaron. Arturo Villarroya González afirma que Jaime Hernández y sus asociados, para crear Revuelta, utilizaron una asociación previamente registrada llamada Asoma, alegando que «era un procedimiento provisional y totalmente válido y que adaptarían esta estructura a los estatutos y objetivos reales de Revuelta.»
Explica que el cambio de nombre y estatuto nunca se llevó a cabo y que, en los dos años posteriores a la creación de Revuelta, «no se convocó ninguna reunión ni asamblea, no hay actas ni se vio ni firmó ningún documento, cuenta, contrato, factura, declaración de la renta ni extracto bancario». Solo después de todo este tiempo Arturo Villarroya González quiso denunciar lo ocurrido.
Por ahora, el caso está entregado a la Fiscalía y por ahora no se conoce la magnitud de la supuesta malversación. Según El País, la cantidad recaudada para las víctimas de la devastadora tormenta que azotó Valencia podría alcanzar cientos de miles de euros.
Lo que sí se sabe es que, una vez más, en la cima de su miseria moral, la ultraderecha está asociada con lo peor que tiene el sistema.
Fuente: Abril Abril.






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