Movilizaciones del Partido Comunista Unificado de Georgia en el 146º aniversario del nacimiento de Stalin

Imágenes de los actos del PCUG en el 146º aniversario del nacimiento de Stalin. (PCUG)

En diciembre (21.12.2025), en las ciudades georgianas de Gori y Zestafoni, el Partido Comunista Unificado de Georgia (PCUG, presidido por el camarada Teimuraz Samnidze), junto con la sociedad de seguidores de las ideas de I.V. Stalin, llevaron a cabo mítines y actos en honor al 146º aniversario de su nacimiento.

Tanto en la resolución del mitin como en declaraciones individuales de
los camaradas, se expresó una protesta y un llamado a superar los estigmas que son, en esencia, existenciales para el capitalismo y, en especial, para el capitalismo periférico.

Aunque el liderazgo actual es más tolerante con los comunistas que el régimen totalmente pro-estadounidense de Saakashvili, el país sigue siendo parte de la «comunidad» internacional y solo puede resistir parcialmente la influencia de Occidente. El gobierno de Georgia, como poder constituido, es responsable de:

– la difícil situación socioeconómica del país.

– el éxodo de la población activa en busca de empleo.

– la alienación de territorios en beneficio del capital extranjero.

Estas crisis sistémicas son una consecuencia directa de la
subordinación a los intereses globales. Por tanto, la verdadera
resistencia debe dirigirse no solo contra las consecuencias, sino
también contra las herramientas del imperialismo moderno. Una de las
principales herramientas hoy en día es la «digitalización», utilizada para
la unificación y el endurecimiento del control sobre la humanidad
explotada.

Los comunistas de Georgia están dispuestos a una tregua táctica (en
mayor o menor medida) con el poder actual, pero para ello, el gobierno
debe tener una orientación nacional.

No obstante, la orientación nacional no es meramente un rumbo
político, sino una estrategia de supervivencia y desarrollo de la nación.
Su piedra angular debe ser el pensamiento soberano de las generaciones futuras. Por lo tanto, la preferencia clave para tal gobierno debe ser la educación (el esclarecimiento), y en su base — la educación matemática. Es precisamente esta la que, como ninguna otra, proporciona la herramienta para alcanzar los niveles superiores de abstracción, cualidad que originalmente distinguió al ser humano del mundo natural y que constituye la base de cualquier soberanía tecnológica y cultural. La matemática forma el aparato del pensamiento. Pero es el lenguaje el que dota a este aparato de contenido vivo, imágenes y significados.

El idioma no es solo una herramienta de comunicación; es un sistema integral de percepción del mundo, un «código espiritual» único de un pueblo, la quintaesencia de su experiencia histórica, cultura y pensamiento. Por ello, la polifonía de las lenguas es tan necesaria para la humanidad como la biodiversidad para la salud del planeta, donde todo está interconectado y la desaparición de una especie puede ser el preludio de la extinción de otras. La imposición de una lingua franca única, papel que hoy desempeña el inglés bajo la apariencia de «progreso» y «globalización», conlleva amenazas sistémicas:

  1. Empobrecimiento cultural-civilizatorio y erosión de la identidad (simplificación de la visión del mundo, pérdida del patrimonio cultural, crisis de autoidentificación, uniformidad cognitiva e intelectual).
  2. Hegemonía sociopolítica y económica:
  • Fortalecimiento del neocolonialismo: La unificación lingüística consolida una jerarquía global donde el «centro» (el mundo anglófono) dicta las normas, términos y narrativas, mientras que la «periferia» se ve obligada a asimilarlos pasivamente. Esto otorga a los hablantes nativos de la lengua hegemónica ventajas competitivas colosales e injustas en
    la ciencia, los negocios, la diplomacia y la cultura.
  • Creación de una nueva clase de «intocables lingüísticos»: Surge una
    rígida estratificación social dentro de los países no anglófonos. El
    acceso a una educación de calidad, a profesiones prestigiosas y a
    oportunidades globales se convierte en el privilegio de una capa
    estrecha de la sociedad que domina el inglés. Esto agrava la
    desigualdad.
  • Vulnerabilidad ante la manipulación: Una sociedad que piensa en las
    categorías y marcos de una lengua ajena se vuelve más susceptible a
    la influencia externa de la información y la propaganda, perdiendo parte de su filtro crítico e inmunológico.

Al defender la polifonía de las lenguas, reivindicamos el derecho de las naciones a su propia soberanía lingüística y a la elección de sus orientaciones estratégicas. Para Georgia, con su lugar único en la encrucijada de civilizaciones, una elección consciente dentro del marco del multilingüismo debe ser la lengua rusa, no como un sustituto, sino como el acompañante más importante de la lengua georgiana.

El ruso para Georgia no es simplemente un idioma extranjero, sino parte de un espacio cultural complejo, a veces dramático, pero profundamente compartido. A través de él, la intelectualidad georgiana dialogó durante dos siglos con el pensamiento europeo, y la cultura georgiana (literatura, cine, teatro) encontró un eco poderoso en un territorio inmenso. Es la lengua en la que se formó un código cultural común para varias generaciones, que incluye traducciones mutuas, citas, alusiones y un sentido del humor compartido. Este estrato de historia común e influencia mutua crea un «sistema inmunológico» contra la absorción cultural, algo que no existe en el caso de un inglés instrumental y decorativizado.

Hoy en día, el ruso no es la lengua de la hegemonía global. No conlleva esa fuerza omnipresente del flujo unidireccional de información, reglas financieras, estándares tecnológicos y cultura pop característica del inglés. Esto neutraliza su principal «toxicidad» como herramienta del neocolonialismo. No es la lengua de un amo, sino la de un socio u oponente histórico con quien es posible un diálogo de igual a igual.

El ruso sigue siendo una lengua clave en el espacio postsoviético. Su dominio representa una ventaja competitiva pragmática para los negocios, la logística y el turismo.

En condiciones donde el inglés global se ha convertido en el arma principal del «poder blando» (soft power) de Occidente, el dominio estratégico del ruso crea para Georgia un equilibrio intelectual e informativo vital. Esto permite distanciarse del monopolio de un solo punto de vista, un solo sistema de medios y un solo modelo de consumo. El ruso, en este contexto, no actúa como un hegemón alternativo, sino como un elemento esencial de una percepción del mundo multipolar, permitiendo que Georgia conserve su autonomía crítica y su capacidad de maniobra.

En conclusión, cabe destacar que, en la época del camarada Stalin, la
enseñanza de la lengua, la lógica y las matemáticas para el pueblo se
llevaba a cabo y contaba con apoyo al más alto nivel.

¡Viva el socialismo! ¡Viva la amistad entre los pueblos! ¡Gloria a el
camarada Stalin!

Levan Toloraya.

Representante del Partido Comunista Unificado de Georgia en Moscú.

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