
El Sindicato de Maquinistas Ferroviarios (Semaf) ha convocado una huelga sectorial de tres días, para el 9, 10 y 11 de febrero, con el fin de reclamar medidas que garanticen la seguridad ferroviaria tras los accidentes de Adamuz (Andalucía) y Gelida (Catalunya), que se han cobrado 44 vidas hasta ahora. «Es la única vía legal que se ha dejado a los trabajadores para reivindicar la recuperación de los estándares de seguridad del sistema ferroviario y, con ello, garantizar la integridad de los profesionales y de los usuarios del ferrocarril», indica en un comunicado.
Apenas dos días después de la tragedia de Adamuz, con 43 fallecidos, un nuevo accidente ferroviario se cobró otra vida de un trabajador andaluz el martes en Catalunya, creando dudas sobre el estado de la red que han llevado a los maquinistas a convocar tres días de huelga.
«Entendemos el estado de ánimo de los maquinistas y lo respetamos (…), lo que no compartimos es que la huelga general sea la mejor forma de vehicularlas», respondió en rueda de prensa el ministro de Transportes, Óscar Puente, expresando su absoluta «confianza en el sistema ferroviario español».
«No podemos, ni debemos poner en cuestión nuestra red, ni el transporte público de nuestro país. No es perfecto, no es infalible, pero es un gran sistema de transporte», añadió el ministro.
Antes de conocerse las fechas de los paros, otro sindicato, Comisiones Obreras (CCOO), coincidió en que la seguridad de los trabajadores ferroviarios y de los usuarios no puede seguir en la situación actual y que, ante la falta de medidas y actuaciones suficientes, convocarán las jornadas de huelga o las medidas de presión que sean necesarias.
Óscar Puente: «No se descarta nada, pero es una posibilidad innegable que el estado de la vía pueda ser la causa»
El ministro Puente, por su parte, había asegurado que su departamento se sentará a dialogar con los maquinistas para llegar a un acuerdo que evite una huelga en el sector ferroviario, tras reiterar que un parón, a su juicio, «no contribuiría en nada».
Como las preguntas han sido reiterativas para aclarar el origen del choque, en un momento dado el ministro ha encajado que es «una posibilidad innegable» que el estado de la vía «pueda ser la causa». De hecho, a medida que pasan las horas y el responsable gubernamental se prodiga en los medios de comunicación, cada vez da más detalles sobre el estado en el que quedó tanto el material móvil como la infraestructura.
El único aspecto que el responsable de Transportes y Movilidad Sostenible sí ha desechado es el factor humano y ha reiterado que la velocidad de ambos trenes era muy por debajo de los 250 km/h que permitía ese tramo, además de producirse en una línea recta.
Fuentes: EP / EFE.






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