
Marruecos y el Ente sionista han dado un paso decisivo en su relación estratégica al firmar un plan militar conjunto con horizonte 2026. El acuerdo se cerró en Tel Aviv durante la tercera reunión del Comité Militar Conjunto, un órgano creado tras la normalización de relaciones impulsada por los Acuerdos de Abraham. La cooperación deja de ser táctica para convertirse en estructural.
El entendimiento llega en un contexto de fuerte rearme marroquí y de creciente presencia israelí en el norte de África. Rabat defiende el movimiento como una modernización necesaria ante las amenazas del Sahel y el Sáhara, pero el alcance del acuerdo va más allá del plano defensivo. Supone una integración profunda en una arquitectura militar alineada con intereses atlantistas e israelíes.
El arsenal adquirido consolida a Israel como uno de los principales proveedores militares de Rabat
El Ente sionista es ya el tercer proveedor militar de Marruecos. El presupuesto de defensa marroquí para 2026 ronda los 19.000 millones de dólares, cerca del 13 por ciento del PIB. Dentro del plan firmado destacan sistemas de alto valor y fuerte dependencia tecnológica israelí.
Entre ellos figuran los sistemas antimisiles Barak MX, con un coste aproximado de 500 millones de dólares y ya desplegados desde enero. Se suman 36 unidades de artillería autopropulsada ATMOS 2000, fabricadas por Elbit Systems, dos satélites de reconocimiento Ofek 13 por unos 1.000 millones y drones SpyX, cuya producción local en Benslimane se limita al ensamblaje bajo licencia.
El paquete se completa con cohetes EXTRA, con alcance de 150 kilómetros y alta precisión. Todos estos sistemas requieren mantenimiento, actualizaciones y repuestos controlados por «Israel». Esa dependencia limita la soberanía operativa marroquí y permite al proveedor condicionar el uso efectivo del armamento.
Dependencia estratégica, Sáhara Occidental y protestas internas marcan el trasfondo del acuerdo
El refuerzo militar está directamente ligado al reconocimiento estadounidense del Sáhara Occidental en diciembre de 2020, un gesto que acompañó a la normalización con Israel. Ese reconocimiento no es irreversible y forma parte del equilibrio político que Rabat ha aceptado.
Marruecos argumenta que diversifica proveedores al comprar al Estado francés, Estados Unidos e Israel. Sin embargo, se trata de actores integrados en el mismo bloque estratégico. La supuesta producción local de drones no incluye transferencia real de tecnología crítica, a diferencia de modelos como el turco Bayraktar, desarrollado con autonomía plena.
El acuerdo se firma además en un contexto de fuerte contestación interna. Amplios sectores de la sociedad marroquí critican el gasto militar mientras el sistema sanitario sufre carencias graves. Para «Israel«, Marruecos se consolida como una plataforma clave de entrada en África Occidental, con capacidad para proyectar influencia, inteligencia y operaciones en el Sahel.
Fuente: Bilbao Hiria.






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