
Hace bien el pueblo saharaui de no confiar en las propuesta de autonomía de la monarquía marroquí. Lo limitado de su plan lo ejemplifica el hecho de que el propio Marruecos reconozca que está basado en el Estado de las autonomías español.
Se trata de un falso autogobierno que, como era previsible, está siendo elaborado por Marruecos. De esta manera estará dirigido por una persona designada por Mohamed VI, un plan que para salir adelante requerirá el visto bueno de saharauis y marroquíes en un referéndum, saltándose el más mínimo espacio para una decisión saharaui.
Sin competencias ni bandera y con una presidente investido por Rabat
Según los principales puntos de la propuesta marroquí, el Estado seguirá preservando las competencias relativas a defensa y seguridad, política exterior, moneda, nacionalidad y símbolos de la soberanía, una cláusula de salvaguarda constitucional que permite la suspensión de determinadas competencias regionales de manera excepcional y temporal si se considera que se está produciendo un daño grave al orden constitucional, la integridad territorial o el funcionamiento de las instituciones.
El presidente del Gobierno regional sería investido formalmente por el rey Mohamed VI “con el fin de garantizar la coherencia constitucional y la unidad del Estado”, un mecanismo de desarme, desmovilización y reinserción de los combatientes del Polisario, del que deberían quedar fuera quienes hayan cometido «crímenes de guerra y crímenes contra la Humanidad», dicen.
Ni siquiera los saharauis podrían ondear su bandera. Los símbolos de soberanía de Marruecos quedarían al margen de cualquier competencia autonómica, propia o compartida. El Estado exige también al nuevo poder autónomo lealtad constitucional y la obligación de respetar la unidad nacional. Queda excluida expresamente toda interpretación que abra la vía al derecho de autodeterminación del Sáhara Occidental.
El jefe del Gobierno regional se convertiría además en representante del Estado en el territorio autónomo, a la manera en la que los presidente autonómicos en el Estado español son meros gobernadores de los virreinatos.
Rechazo del Frente POLISARIO
De entrada, el Frente Polisario sigue rechazando el plan de autonomía marroquí y reclama que el Sáhara pueda lograr la autodeterminación por la vía de un referéndum en la que se incluya la opción de la independencia.
Pero además se opone frontalmente a que en la propuesta de autonomía la investidura del presidente autonómico quede en manos del soberano marroquí mediante “un sistema institucional supervisado”.
Recursos naturales
La controversia también se ha constatado entre las partes en las inversiones extranjeras en la región. La explotación de los recursos naturales del Sáhara Occidental –como la pesca, la minería o las energías renovables– representarían la principal fuente de ingresos para la Hacienda autónoma. El texto estatutario de Rabat impone un doble control –estatal y autonómico– para dar luz verde a la presencia empresa de otros países. En una especie de cupo, el Sáhara autónomo contribuiría con parte de su recaudación tributaria al sostenimiento de gastos del Estado, aunque también tendría acceso a un fondo de solidaridad interterritorial de Marruecos.
El proyecto de estatuto de autonomía no es todavía un documento cerrado. EE UU ha vuelto a convocar a las partes reunidas recientemente en Madrid el próximo mes de mayo, en Washington, con la intención de sellar un acuerdo marco que dé paso a negociaciones directas según El País. Antes deberán acordar las funciones del denominado comité técnico permanente (juristas y expertos de las partes), que debe evaluar el plan de autonomía de Marruecos, bajo supervisión del gigante norteamericano y de la ONU.






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