
El gobierno de Guatemala ha anunciado el fin progresivo del programa de médicos cubanos en el país. Tras casi 30 años de labor ininterrumpida, donde los profesionales de la isla llegaron a los rincones más olvidados de la geografía guatemalteca.
Para EE.UU., la prioridad no es que un campesino en el Quiché tenga acceso a una cirugía o que un niño en una aldea remota sea atendido por un especialista; su único objetivo es asfixiar a Cuba, sin importar cuántas vidas cueste en el camino.
La brigada cubana, compuesta por 412 trabajadores, representaba para miles de guatemaltecos la única oportunidad de recibir atención médica. Estos profesionales trabajaban allí donde el sistema de salud local no llega, donde la pobreza es extrema.
Esta decisión responde a una estrategia de persecución contra la colaboración médica cubana, tildada cínicamente por el Departamento de Estado como una herramienta de influencia, cuando en realidad es el ejemplo más puro de humanismo internacionalista.
Fuente: La Manigua.






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