Burka no, capirote sí y una reflexión de Marx que sigue siendo actual

El origen del capirote, utilizado por los penitentes en la Semana Santa se remonta a la llamada «Santa Inquisición» en los siglos XV-XVI para humillar a los condenados, cuando se colocaban estos sombreros a personas condenadas por el Santo Tribunal. La Iglesia Católica y sus fieles lo rescataron para sus tradiciones en la SS.

El movimiento supremacista racista y de extrema derecha adoptó el capirote como un elemento imprescindibe de su traje para busar el anonimato de sus militantes. «Durante los autos de fe, la Inquisición imponía a los herejes y a los condenados el ‘sambenito’, un hábito especial, parecido a un poncho, que era una forma de humillación, un castigo visual y un escarnio público. En algunos casos, especialmente cuando se trataba de condenas graves, se remataba con un capirote puntiagudo», explica el historiador David Botello.

El burka completo fue hecho obligatorio en Afganistán bajo el mandato de los talibanes La introducción de esta prenda se produjo en Afganistán a principios del siglo XX, durante el mandato de Habibullah (1901-1919), quien impuso su uso a las mujeres que componían su numeroso harén ,

Karl Marx en su libro Contribución a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel dice: «La miseria religiosa es, por una parte la expresión de la miseria real y, por otra la protesta contra la miseria real. La religión es el suspiro de la criatura oprimida, el alma de un mundo sin corazón, tal como es el espíritu de condiciones desalmadas. Es el opio del pueblo».

Fuente: Insurgente.

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