EE.UU. consolida con cientos de millones su presencia en la base de Rota (la crisis diplomática con Sánchez es humo)

Más allá de la retórica de las declaraciones grandilocuentes lo cierto es que el día a día de las relaciones entre Estados Unidos y el Estado español discurre por los cauces tradicionales de obediencia a Washington.

Tanto es así que Estados Unidos sigue apostando por las bases militares enlas localidades andaluzas Rota y Morón: está realizando continúas inversiones para su ampliación y modernización. Muy especialmente la base de Rota.

Esta misma semana el Departamento de Guerra estadounidense publicaba la adjudicación de 15 millones de dólares (13 millones de euros) para la remodelación de las instalaciones de Rota. La beneficiaria de este contrato plurianual ha sido la empresa madrileña Sociedad Española de Montajes Industriales, que asumirá la pavimentación de vías y estacionamientos, la pintura interior y exterior, así como la inspección y reparación de los techos del recinto.

Una macroinfraestructura energética de 100 millones de dólares para los yankees

Al margen del mantenimiento general, la piedra angular de las recientes inversiones estadounidenses es el despliegue de una nueva infraestructura logística. La base naval de Rota será objeto de una inyección de hasta 100 millones de dólares (estimados en unos 85 millones de euros) destinados a la construcción de dos gigantescos depósitos de combustible. Cada una de estas infraestructuras tendrá capacidad para albergar 50.000 barriles, el equivalente a casi ocho millones de litros de hidrocarburos.

Este ambicioso proyecto, bautizado oficialmente como Bulk Tank Farm Improvements Phase 1 y licitado por el Naval Facilities Engineering Command Atlantic (Navfac), no se limita a erigir los depósitos. La iniciativa contempla una modernización integral de la red de distribución dentro del recinto militar, destacando la instalación de una enorme tubería de 18 pulgadas que conectará de manera directa el muelle 3 con el parque de tanques. Esta conexión es vital para el Ejército estadounidense, ya que permitirá reducir los tiempos de operación, mejorar drásticamente la seguridad en el trasvase y agilizar las operaciones de repostaje de los buques.

Las actuaciones también incluyen mejoras sustanciales en el sistema eléctrico, las redes de comunicaciones, la protección contra rayos y la gestión de suelos contaminados, sumado a la retirada de conducciones que han quedado en desuso. El objetivo prioritario de Washington es garantizar un suministro altamente eficiente y seguro de JP-5, un derivado del queroseno que sigue siendo el combustible principal para la aviación naval de reacción, indispensable para los portaaviones y las aeronaves embarcadas que operan desde Rota.

Toda esta ampliación logística tiene un destinatario claro: los destructores de la clase Arleigh Burke. Estados Unidos tiene desplegados de forma permanente cinco de estos buques en Rota, y las previsiones oficiales fijan la llegada de un sexto destructor para este mismo año. Los nuevos depósitos de combustible, así como los muelles, permitirán atender con mayor celeridad tanto a estos navíos rotatorios como a los buques anfibios y de apoyo logístico que atracan regularmente.

Estas actuaciones se suman a otras líneas de inversión que Washington mantiene abiertas de forma paralela. Durante 2023 y 2024, se ejecutaron mejoras clave en los muelles, sistemas de atraque y capacidades de la pista de aterrizaje. Además, durante el presente año, el gobierno estadounidense aprobó otra partida de 100 millones de dólares destinada a la construcción de cuatro grandes almacenes para misiles, un taller especializado en reacondicionamiento y reparación de municiones, un nuevo centro de reciclaje y un hangar de mantenimiento diseñado específicamente para dar soporte a los colosales aviones de carga C-5 y C-17.

El rearme logístico y el aumento de destructores

El refuerzo de las infraestructuras energéticas consolida a Rota como un centro logístico de absoluta referencia para elimperialismo estadounidense, especialmente en un contexto geopolítico de creciente tensión donde es imperativo garantizar el sostenimiento de las fuerzas navales de la OTAN.

La base no solo es un núcleo vital para la VI Flota estadounidense y las operaciones conjuntas con aliados europeos, sino que ha ganado un peso decisivo en las operaciones imperialistas de «respuesta rápida» en África.

El Estado español también amplía sus instalaciones en la base

Estados Unidos no es el único actor que está inyectando capital en la base. La base alberga, además de los destructores estadounidenses, la Flotilla de Aeronaves y el grueso de la flota española, incluyendo las seis fragatas F-80 (Santa María, Victoria, Numancia, Reina Sofía, Navarra y Canarias), el buque LHD Juan Carlos I y los navíos anfibios Galicia Castilla. A esto se suma el volumen de naves que acuden al Centro de Evaluación para el Combate de la Armada (Cevaco) y a los ejercicios militares tipo Flotex. Y las instalaciones actuales, dotadas de solo cuatro muelles —uno de ellos exclusivo para combustible—, se han quedado pequeñas.

Para solventarlo, la Armada española ha diseñado una profunda remodelación estructurada en dos grandes frentes. Por un lado, el Consejo de Ministros aprobó un proyecto valorado en 32,3 millones de euros para construir nuevos depósitos y conducciones de combustible. Este plan, con una duración de 20 meses, busca garantizar la operatividad de las futuras fragatas F-110.

300 millones, ocho años de obras y otro atentado al medio ambiente de la zona

Por otro lado, se encuentra en fase de redacción un plan que exigirá una inversión superior a los 300 millones de euros y que se prolongará durante ocho años. Esta megaobra que supondrá la destrucción radical del ecosistema de la desembocadura del río Salado permitirá duplicar la capacidad de atraque actual, sumando al menos 2,1 kilómetros nuevos de muelles para acoger el aumento de buques estacionados, en tránsito y de la OTAN. La alteración es tal que se planea desviar la desembocadura del río Salado, desplazándola unos 750 metros hacia el sureste. Esto permitirá ganar al mar más de 29 hectáreas de superficie, sobre las cuales se construirán tres muelles nuevos (numerados como 5, 6 y 7) dispuestos de forma perpendicular a una nueva cabecera. Asimismo, el actual dique exento de levante será reformado para que su cara oeste opere como el muelle número 8.

El plan, catalogado de gran complejidad, requerirá demoliciones, un dragado inicial de la dársena a una cota de -12 metros y el desarrollo de nuevas calles, rotondas y accesos. Una vez finalizado, el nuevo espacio albergará al Grupo Naval de Playa (los buques Galicia, Castilla y Juan Carlos I) y a las inminentes fragatas F-110, contando con suministros avanzados de agua, combustible (F-76 y JP-5), conexión IT y rampas laterales y por popa.

Las enormes inversiones simultáneas de Navfac Atlantic y el Ministerio de Defensa estatal dejan una lectura clara: a pesar de la retórica y de los altibajos en la diplomacia internacional, la supeditación militar del Estado español a Estados Unidos avanza a paso firme sobre la alteración y la ocupación del solar andaluz, destruyendo el perfil de la costa gaditana para las próximas generaciones.

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