
El Partido Popular de Alfonso Fernández Mañueco ha vencido en las elecciones autonómicas de Castilla y León celebradas este domingo, obteniendo 33 procuradores, dos más que en 2022, pero insuficientes para alcanzar la mayoría absoluta fijada en 42 escaños, según los resultados oficiales. Vox logra 14 parlamentarios, solo uno más que hace cuatro años, lejos del auge en otras comunidades como Extremadura y Aragón, pero que seguirá siendo determinante para la gobernabilidad. El PSOE, con Carlos Martínez al frente, consigue 30 escaños, dos más que en la anterior legislatura, frenando así el ciclo de caídas que venía arrastrando desde los comicios extremeños y aragoneses. La abstención, que rondó el 35%, sigue siendo un importante actor silencioso en una región castigada por la despoblación y la falta de servicios.
Los resultados por provincias confirman la fragmentación y el castigo a las formaciones regionalistas de la llamada «España Vaciada». Unión del Pueblo Leonés (UPL) mantiene sus tres representantes, Por Ávila conserva su único escaño, pero Soria Ya sufre una debacle al perder dos de sus tres procuradores y quedarse con uno, a raíz del crecimiento de los partidos estatales y del «voto útil» hacia el PSOE para «frenar a la derecha». En Valladolid, PP y PSOE empatan a seis escaños, con Vox obtiene tres. En León, también se produce un empate entre los dos grandes partidos con cuatro cada uno, mientras UPL logra tres y Vox dos. En Burgos, el PP gana claramente con cinco procuradores, seguido del PSOE con cuatro y Vox con dos. El hundimiento de Soria Ya evidencia la dificultad de las plataformas provinciales para mantener el apoyo.
El espacio a la izquierda del PSOE ha sufrido un varapalo histórico. Podemos-Alianza Verde se queda fuera de las Cortes al obtener solo 9.221 votos (0,74%), perdiendo el escaño que tenía desde 2015. La coalición IU-Sumar-Verdes Equo, con 27.588 papeletas (2,23%), tampoco logra representación, a pesar de sumar más votos que en 2022 cuando concurrían juntos. El candidato de Podemos, Miguel Ángel Llamas, asumió la «responsabilidad total» del «nefasto resultado» y admitió que fue «un error» no conseguir la unión de la izquierda. Por su parte, el candidato de IU-Sumar, Juan Gascón, apuntó que el PSOE ha logrado «captar el voto útil por el miedo a la extrema derecha». Ciudadanos, que aspiraba a 18.000 votos, se desploma hasta 4.317 y desaparece del último parlamento autonómico donde aún mantenía representación.
El escenario postelectoral aboca a una repetición de la coalición PP-Vox o a un gobierno en minoría de los populares con apoyos puntuales de Vox. Mañueco celebró la victoria y aseguró haber «tomado buena nota» de «la necesidad de diálogo, acuerdo y pacto», aunque descartó cualquier entendimiento con el PSOE: «Con el sanchismo en Castilla y León es imposible ningún acuerdo».
El candidato de Vox, Carlos Pollán, advirtió que su formación influirá «de manera determinante» y «hará valer» sus votos para «cambiar las cosas medida a medida». El líder del PSOE Carlos Martínez, lamentó que Mañueco «no se haya enterado de nada» y no descartó una repetición electoral: «Mucho me temo que nos vamos a ver dentro de poco».
El voto por renta dibuja un mapa contradictorio: la derecha consigue sus mejores resultados tanto en las zonas más ricas como en las más pobres. En los municipios con renta superior a 50.000 euros por hogar, Vox obtiene un 23,8%, su mejor registro; en las áreas más deprimidas, con rentas inferiores a 35.000 euros, el PP alcanza el 39% y Vox el 19,9%. Los datos de paro muestran que Vox supera la media en las zonas con mayor desempleo, mientras el PSOE resiste en las de menor tasa. La brecha educativa también es significativa: a mayor porcentaje de población con estudios superiores, menor apoyo a Vox (17,4% en las zonas con más universitarios) y mayor al PSOE (34,2%). En las áreas donde predominan los estudios básicos, el PP llega al 40,1%.
Entrando en las claves demográficas de la votación, el voto por renta dibuja un mapa contradictorio: la derecha consigue sus mejores resultados tanto en las zonas más ricas como en las más pobres. En los municipios con renta superior a 50.000 euros por hogar, Vox obtiene un 23,8%, su mejor registro; en las áreas más deprimidas, con rentas inferiores a 35.000 euros, el PP alcanza el 39% y Vox el 19,9%. Los datos del desempleo muestran que Vox supera la media en las zonas con mayor desempleo, mientras el PSOE resiste en las de menor tasa. La brecha educativa también es significativa: a mayor porcentaje de población con estudios superiores, menor apoyo a Vox (17,4% en las zonas con más universitarios) y mayor al PSOE (34,2%). En las áreas donde predominan los estudios básicos, el PP llega al 40,1%. Sin embargo, estos datos tienen un sesgo: dejan fuera de la ecuación la abstención, un factor crucial en zonas despobladas.
Fuente: Diario Socialista.






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