
El Día de la Tierra Palestina, conmemorado cada 30 de marzo, es uno de los hitos más significativos en la historia contemporánea del pueblo palestino. Más que una fecha simbólica, representa un acto de memoria colectiva, resistencia política y afirmación de identidad frente a décadas de políticas de colonización.
La jornada tiene su raíz en los acontecimientos de 1976, hace ya 50 años, cuando en la Palestina ocupada se organizó y se llevo a cabo una huelga general y protestas masivas contra la confiscación de miles de dunams (metros) de tierras agrícolas. La respuesta fue una represión violenta que dejó varios muertos y centenares de heridos y detenidos. Desde entonces, el 30 de marzo se convirtió en un referente de la lucha en la que la defensa de la tierra es inseparable de la lucha por la existencia nacional palestina y de cualquier pueblo, como bien sabemos en Andalucía donde la gran propiedad agraria producto de nuestra conquista sigue siendo una lacra a erradicar.
Para el pueblo palestino, el Día de la Tierra es la confirmación de su derecho inalienable a la autodeterminación. La tierra no es solo un recurso económico: es memoria, arraigo, identidad y futuro. En este sentido, la conmemoración expresa la voluntad de seguir resistiendo y luchando contra la ocupación de Palestina por parte del ente sionista anglo. El Día de la Tierra, como otras fechas marcadas en la historia, es testimonio de la heroicidad de un pueblo que durante más de cien años ha luchado por su autodeterminación y soberanía.
En la Palestina ocupada y para el pueblo desplazado, esta fecha es más que una referencia política: es un elemento ideológico y cultural en torno al cual se construye la identidad colectiva. La tierra como nación, como sujeto de unidad del pueblo; la nación a la que regresarán quienes fueron expulsados; la nación donde construir una vida en libertad.
La celebración del Día de la Tierra Palestina, para quienes desde hace décadas sentimos la lucha del pueblo palestino como propia, debe ser una razón más para reafirmar nuestra posición revolucionaria y de resistencia ante el capital imperialista que alimenta a la maquinaria sionista. Un capital imperialista que hoy asesina a hijas e hijos de los pueblos y naciones de Palestina, Líbano, Irán, Cuba, Sáhara o Sudán. Un capital imperialista que provoca guerras e incursiones militares en multitud de lugares del planeta.
Nuestro compromiso en defensa del pueblo palestino debe estar presente el 30 de marzo y todos los días del año. La lucha del pueblo palestino debe ser faro y brújula en nuestra lucha común: la liberación de la humanidad de la bestia capitalista imperialista.
Levantemos, como hicieron nuestros hermanos palestinos, los muros de la resistencia popular. Derribemos las fronteras impuestas por el colonialismo al pueblo trabajador andaluz. Enviemos al cajón de la historia —y al cubo de la basura— al capitalismo imperialista y a todos sus apéndices: el sionismo, el fascismo y el nazismo.
La historia no se detiene. No es neutral. Exige compromiso. No podemos perder ni un segundo más.
Organizar la resistencia obrera y popular es una necesidad histórica.
La Plataforma Bases Fuera OTAN NO de Andalucía te llama a que asistas a la concentración convocada por BDS el Lunes 30 de Marzo a las 20 H en Puerta Purchena (Almería).






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