
Más de 5.000 personas han firmado una petición instando al Museo Británico a revertir los cambios en sus exposiciones, argumentando que esta medida contribuye a ocultar la cultura palestina en la memoria pública. Un número considerable de manifestantes se reunió frente al museo en Londres para protestar contra lo que llaman la edición de la «historia».
La destitución se produjo tras la presión ejercida a principios de este mes por el grupo sionista UK Lawyers for Israel (UKLFI). El objetivo eran etiquetas que cubrían el periodo de 1700 a 1500 a.C., que anteriormente describían la costa mediterránea oriental como Palestina y se referían a los artefactos como de origen palestino. Estas referencias fueron reemplazadas por «Canaán» y «origen cananeo». Los responsables del museo afirman que las ediciones están orientadas a la «precisión histórica».
Historiadores y activistas disputan la decisión. «¿Por qué decidieron ser ‘precisos’ de repente ahora, en medio de un genocidio?», preguntó un manifestante. Para los críticos, el cambio no tiene que ver con la precisión histórica, sino con la presión de financiadores y lobistas. Argumentan que si el objetivo fuera la precisión, el museo habría añadido términos complementarios en lugar de reemplazar el nombre Palestina.
Escritores y académicos afirman que la elección forma parte de un proyecto político para excluir Palestina de los mapas actuales y del registro histórico.
Recientemente, Netflix también fue criticada y canceló suscripciones tras eliminar películas palestinas de su catálogo bajo la presión de los lobbies sionistas, en una medida que los usuarios calificaron como otro acto de boicot a la historia palestina.
Fuente: DCO.






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