
Todo indica que habrá dos escenarios tras las elecciones andaluzas del próximos mes; o un gobierno con mayoría del PP que vuelva a arropar a Moreno Bonilla al frente del ejecutivo andaluz o que, en caso de perder esa mayoría tenga que pactar con Vox (como en Aragón, Extremadura y Castilla y León). Ante esta perspectiva cierta, que el PSOE baje en escaños o se mantenga, o saber cuántos parlamentarios consigue el conglomerado IU, Sumar, Podemos, IP…) carece de interés para la nueva composición de la cámara andaluza.
En este contexto, negocian IU y Podemos, pero no otra cosa que en cómo ubicar a los morados en listas que aparecen ya con pocas expectativas de obtener parlamentario. El reparto de unos y otros en la papeleta de tal o cual provincia es vital, ya que ven en el dinero que otorgan las instituciones el «alma mater» y la razón para mantenerse más o menos en pie. Lo demás es literatura bufa, la necesidad de un gobierno compartido con el PSOE (que gobernó 40 años Andalucía sin que apareciese el socialismo por ningún lado), porque son de su familia de «izquierdas», de parar a Vox, que los cribados por aquí y las bases de Rota y Morón por allá, y bla bla.
Fuente: Insurgente.






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