
Mucho se ha hablado esta semana de antifascismo en Euskal Herria. En parte porque las calles de Donostia vieron pasar, el pasado sábado a miles de personas reclamando una Euskal Herria antifascista.
También porque es una cuestión que semana tras semana tanto en Europa como en el estado español como el francés, como en nuestro país, preocupa. Parece evidente que los fascistas van a tomar al asalto el poder en la mayoría de las instituciones a nivel local, estatal o continental. Instituciones burguesas, no lo olvidemos y es que no estamos ante un dato menor.
Se respira miedo, incluso en ciertos ambientes. El mismo político catalán Gabriel Rufian lleva varios meses planteando una coalición de todas las fuerzas de la izquierda parlamentaria para tratar de parar el fascismo. Nos van las siglas dijo el otro día en el parlamento español.
Esta última expresión, la de nos van las siglas deja bien a las claras cual es la mentalidad del parlamentario de ERC y que a buen seguro es la misma que tienen los mismos parlamentarios, léase políticos profesionales acerca de la problemática en cuestión. Las siglas, de las cuales viven y seguramente que con un muy alto nivel de vida.
Que existe un problema de fascismo en Europa y en el estado español, como así en nuestro país no es algo nuevo. La Europa del capital, la Europa aliada a los EEUU nunca ha sido ajena al fascismo. No es un noticia nueva, el que altos jerarcas nazis, tuvieron cargos de responsabilidad y confianza tanto en la OTAN, como en casi todos los estados que forman parte de lo que se ha venido a llamar Europa Occidental. La incorporación de estados como Hungria, Polonia, Ucrania o los estados bálticos no ha hecho sino engordar esas cifras.
¿Es preciso recordar la vinculación dentro del estado español de diferentes personas que formaron parte del régimen franquista? ¿Necesitamos recordar el papel del fascismo en la Red Gladio que azotó Italia en los años 70 y 80 y aún después?
Por lo tanto cabe concluir que no, que el fascismo no es un fenómeno novedoso en Europa ni en ninguno de sus estados. Lo que sí es novedoso es que el fascismo aparece sin pudor tras haber estado un montón de años en el armario. Estaba escondido, solo actuaba si era estrictamente necesario, como en los casos citados y eso sí, ahí estaba como una de las opciones de la burguesía en caso de necesidad
¿La actuación del estado durante el process no puede catalogarse como fascista? ¿No fue fascista la utilización de los GAL y otros grupos de mercenarios?
La cuestión es que la crisis del capitalismo es absoluta y se ve a simple vista. La misma Alemania dejó hace tiempo de ser el motor de Europa y la crisis económica toca la puerta de toda Europa. La burguesía y la mal llamada clase media esta asustada porque ve que sus privilegios se pueden terminar.
Y el fascismo igual que los chicles en los años 50 implantado en los EEUU, se dispone a extenderse tanto por América Latina como por Europa Occidental. Pero no lo olvidemos, lo que de verdad se está extendiendo es el miedo de las clases privilegiadas. Y no otra cosa, que ante este temor se disponen a usar su muñeco diabólico preferido…el fascismo
Y también están asustados los reformistas que ven con pavor como en los próximos meses pueden ponerse en juego “sus siglas”
Por eso los reformistas convocan macro-manifestaciones y proponen coaliciones para derrotar en el parlamento español al fascismo.
Pero las preguntas son inevitables….¿Conocen algún precedente de manifestaciones-paseo que por muy multitudinarias que fuesen derrotaron al fascismo? ¿Conocen algún precedente de mayorías parlamentarias que derrotase al fascismo?. Ni lo hay no lo habrá.
Sólo el pueblo organizado, plantando cara y jugándole duro es capaz de derrotar al fascismo y devolverlo al armario. Y de esta estrategia si que conocemos un montón de precedentes? Y si no pregúntenle a Mussolini.
Por Andoni Baserrigorri.
Fuente: Haize Gorriak.






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