Parón en Navantia San Fernando reclamando suministro eléctrico para los dos trabajadores que siguen en la grúa

Paro de los trabajadores de Navantia paran en solidaridad con Jesús Galván y Manuel Balber. 

Los trabajadores de las subcontratas de Navantia en San Fernando han acordado parar la actividad en la factoría hasta que la empresa suministre electricidad a los dos soldadores que desde el pasado miércoles permanecen encaramados a una grúa del astillero isleño. Manuel Balber y Jesús Galván llevan días, según denuncian, prácticamente incomunicados por la falta de suministro eléctrico, lo que ha detonado la movilización de la mayoría de los operarios de la industria auxiliar que trabajan en el recinto.

La Coordinadora de Trabajadores del Metal (CTM), a la que pertenecen los dos manifestantes, explicó en sus redes sociales que la mayoría de los trabajadores de la industria auxiliar votaron a favor de solidarizarse con Balber y Galván. La jornada anterior ya habían acordado no realizar horas extraordinarias hasta que se resolviera la situación, pero al comprobar que ambos seguían sin suministro eléctrico, decidieron ir más lejos y tratar de paralizar el astillero.

La «culebrina»: una cadena humana que recorre taller a taller

La forma de protestar elegida es llamativa: un grupo de trabajadores de la industria auxiliar desplegó una «culebrina», una larga cadena de personas que recorrió toda la factoría de extremo a extremo, consiguiendo parar cada taller y cada sector por el que pasaba.

Parón en los astilleros de Navantia San Fernando.
Parón en los astilleros de Navantia San Fernando.

Balber y Galván se subieron a la grúa el pasado miércoles para denunciar que no les contratan desde 2019, situación que atribuyen a su inclusión en supuestas listas negras que les vetarían en todo el tejido industrial de la Bahía de Cádiz por su vinculación con recientes protestas y huelgas. La denuncia de estas listas es el núcleo de un conflicto que, con cada jornada que pasa, gana en intensidad y repercusión.

Un hombre fuerte del PSOE al frente de Navantia

Ricardo Domínguez García-Baquero es ingeniero, presidente de Navantia desde 2021 y lleva más de dos décadas vinculado al Partido Socialista andaluz. Pero, ¿cuál es su relación con María Jesús Montero y el PSOE andaluz?

Ricardo Domínguez se formó como ingeniero agrónomo en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos y Montes de la Universidad de Córdoba. Posteriormente amplió su formación con un MBA y un máster en Big Data orientado a la dirección y gestión empresarial en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED).

Comenzó su trayectoria profesional en la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) y, en 2004, se incorporó a la Consejería de Agricultura como asesor técnico, iniciando una dilatada carrera en diversos cargos del gobierno andaluz y estatal. El socialista Manuel Chaves González era entonces presidente de la Junta de Andalucía. Poco después, Domínguez asumió la dirección general de Promoción Alimentaria. Entre 2010 y 2011 desempeñó el cargo de director de gabinete en el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, durante la etapa de Rosa Aguilar. Tras la derrota del PSOE en las elecciones generales, regresó a Andalucía. Después de un breve periodo como gerente del Campus de Excelencia Internacional Agroalimentario, en 2013 volvió a la Junta como viceconsejero de Medio Ambiente.

En 2015 fue incorporado por Carmen Ortiz como número dos de la Consejería de Agricultura, puesto que mantuvo también bajo la dirección del consejero Rodrigo Sánchez Haro, hasta su cese tras el cambio de gobierno en la Junta. Antes de su incorporación a Navantia, ejerció como director gerente de la Fundación Patrimonio Comunal Olivarero.

Ricardo Domínguez Garcia-Baquero llegó a Navantia de la mano de su predecesora Belén Gualda. La directora Gerente de la Agencia de Obra Pública de Andalucía en el gobierno de Susana Díaz. Gualda fue nombrada directora de Navantia en octubre de 2020 para sustituir a Susana de Sarriá, que ocupó el cargo entre 2018 y 2020 y que acumulaba 28 años de cargos en la Junta de Andalucía. En noviembre de 2020, poco después de la llegada de Gualda a la dirección de los astilleros públicos, Ricardo Domíngguez fue nombrado su jefe de Gabinete. Seis meses después, en marzo de 2021, Gualda abandonó el cargo, al ser nombrada por el Gobierno de Pedro Sánchez como presidenta de la SEPI. Domínguez fue entonces elegido por la SEPI para ocupar la presidencia de Navantia.

Navantia y el rearme

La empresa que preside Domínguez es una de las principales beneficiarias de la senda de rearme y aumento del gasto militar que están acometiendo el gobierno español y el resto de los gobiernos europeos, que arrastradas por la Unión Europea y la OTAN. Navantia cerró el ejercicio de 2024 con un incremento del 6,6% de volumen de negocio consolidado, alcanzando los 1.528 millones de euros. Según afirma la SEPI, “el aumento de la cifra de negocio se vio impulsado por la ejecución de programas clave como el de las fragatas F-110, el submarino S-80, las corbetas Avante 220 para Arabia Saudí y los contratos de mantenimientos firmados con la Armada Española y la US Navy”. Así, ya en 2024, los contratos obtenidos por Navantia, por valor de 1.464 millones de euros, le permitió alcanzar una cifra en su cartera de pedidos acumulada de 8.164 millones de euros. Un 90% de estos contratos provienen del ámbito de defensa.

En 2025 esta tendencia a aumentar la cartera de contratos continuó, ligada especialmente a la estrategia de rearme en España y Europa. Pese a no contar aún con las cuentas del astillero para 2025, sí conocemos que Navantia “se hizo con grandes adjudicaciones el año pasado y aspira a más en este nuevo ejercicio”. Así lo asegura Expansión en un artículo titulado “Airbus, Navantia e Indra se lanzan a por 35.500 millones en Defensa”. En este artículo se afirma que Navantia fue nombrada como coordinadora de la modernización de las fragatas F-100, “un contrato que, pese a no incluir la fabricación de ningún barco, supondrá un fuerte desembolso público de 3.200 millones”. Además, según Expansión, a la empresa presidida por Domínguez también se le adjudicó un contrato de 340 millones de euros para la “actualización de dos buques anfibios” y otro de 703 millones para la “construcción de un nuevo buque de aprovisionamiento de combate”.

La última aventura empresarial de Navantia ha salido a la luz esta semana, cuando el astillero ha pujado por contratos de defensa en Suecia y Croacia para programas de defensa naval que ascienden a 7.000 millones de euros. Pese a ello, las condiciones laborales de los astilleros de Navantia en Ferrol, Cartagena y San Fernando han llevado a los trabajadores a huelga en numerosas ocasiones en los últimos años. Ahora, la Navantia de Domínguez es señalada por la existencia de listas negras que impiden trabajar a profesionales con amplia trayectoria como Manuel y Jesús. Una práctica mafiosa y antisindical impropia de una empresa 100% pública.

A fecha de publicación de este artículo ni el director de Navantia, Ricardo Domínguez García-Baquero, ni la presidenta de la SEPI, Belén Gualda, ni ninguno de los últimos titulares del Ministerio de Hacienda, María Jesús Montero y Arcadi España, se han pronunciado sobre el conflicto laboral abierto en los astilleros de San Fernando ni se han puesto en contacto con los trabajadores. Tampoco lo ha hecho la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz.

Fuentes: La Voz del Sur / Canal red.

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