Khaled Barakat: «La comisión administrativa no es la solución… el verdadero peligro es convertir los resultados de la agresión en un proyecto para liquidar la resistencia»

En esta entrevista realizada por Jaldía Abubakra, Khaled Barakat, miembro del Comité Ejecutivo del Movimiento Ruta Revolucionaria Alternativa Palestina (Masar Badil), analiza la decisión de Hamás de disolver el comité gubernamental de Gaza, advierte sobre los riesgos políticos de los proyectos para el llamado «día después» y defiende que cualquier iniciativa debe estar al servicio del proyecto de liberación nacional y no de los intereses de la ocupación.

Pregunta: Hamás ha anunciado la disolución del comité gubernamental de la Franja de Gaza como paso previo a transferir sus competencias a un comité nacional encargado de administrar el territorio. ¿Cómo valora Masar Badil esta decisión?

Khaled Barakat: El enemigo sionista respondió a esta iniciativa sembrando dudas y exigiendo nuevas concesiones. La dirección israelí quiere que Gaza sea administrada por un grupo de colaboradores y mercenarios subordinados a Israel y a Estados Unidos, y no aceptará otra fórmula. Los dirigentes del régimen se apresuraron a rechazar la decisión de Hamás con el objetivo de arrancar aún más concesiones. Aunque comprendemos las razones que han llevado al movimiento a dar este paso, creemos que puede animar a Israel a profundizar aún más el bloqueo.

En Masar Badil no abordamos esta cuestión desde una perspectiva administrativa o técnica, sino política y nacional. La causa palestina no es una crisis de gobierno ni de gestión de servicios, sino una causa de liberación nacional frente a un proyecto colonial de asentamiento. Por ello, cualquier propuesta que se plantee hoy debe medirse por su contribución al proyecto de liberación y retorno, y no por su capacidad para administrar la realidad impuesta por la ocupación.

Los llamados mediadores, especialmente Catar, Egipto y Turquía, junto con otros actores, comparten la responsabilidad por alinearse con las presiones estadounidenses ejercidas contra la resistencia y contra nuestro pueblo en Gaza.

No estamos en contra de organizar la administración ni de aliviar el sufrimiento de nuestro pueblo. Disponemos de personas capacitadas y de figuras nacionales respetadas capaces de gestionar Gaza. Lo que rechazamos es que esa «administración» impuesta se convierta en una entrada para reformular el proyecto nacional palestino conforme a las condiciones dictadas por la ocupación o por las potencias que la respaldan. Esta es una posición conocida de nuestro movimiento y ya ha sido transmitida a la dirección de Hamás.

Pregunta: Hay quienes sostienen que este paso es necesario para impedir la reanudación de la guerra y abrir el camino a la reconstrucción.

Khaled Barakat: La guerra nunca ha cesado. Nadie rechaza poner fin al genocidio ni detener la agresión sionista, que en realidad no se ha interrumpido ni un solo día. Desde el llamado alto el fuego, Israel ha asesinado a más de 1.100 palestinos y palestinas, y ni siquiera ha cumplido los compromisos correspondientes a la primera fase del acuerdo.

Nadie se opone a la reconstrucción de Gaza salvo el enemigo sionista y quienes lo apoyan. La reconstrucción debe comenzar de inmediato, pero la cuestión es: ¿a qué precio? Si se pretende que nuestro pueblo pague la reconstrucción mediante concesiones políticas y renunciando a sus derechos, especialmente al derecho a la resistencia, nos encontramos ante una ecuación extremadamente peligrosa.

La experiencia palestina ha demostrado que la ocupación no concede nada gratuitamente. Cuando fracasa en alcanzar sus objetivos por la vía militar, intenta conseguirlos mediante la presión política, económica y el bloqueo. No debemos permitir que la necesidad de seguridad, alimentos o reconstrucción se convierta en un instrumento para imponer nuevos hechos políticos.

Nuestro pueblo en Gaza quiere la retirada de las fuerzas israelíes y recuperar una vida normal. Pero esa presión debe ejercerse sobre el enemigo sionista, no sobre el pueblo palestino.

Pregunta: ¿Consideran que todo esto forma parte de los preparativos para el llamado «día después»?

Khaled Barakat: Es evidente que existen diversos proyectos sobre el futuro de Gaza, algunos de los cuales llevan años sobre la mesa. Por ello, las fuerzas nacionales y la resistencia tienen el deber de estudiar cualquier iniciativa con plena conciencia política y asegurarse de que responde a una voluntad palestina independiente y no a las prioridades de actores externos.

No estamos aquí para rechazar de antemano cualquier propuesta, pero advertimos del peligro de que los mecanismos transitorios terminen convirtiéndose en una vía permanente para reconfigurar el sistema político palestino al margen de un consenso nacional amplio.

Pregunta:¿Consideran que la resistencia afronta hoy un desafío político comparable al desafío militar?

Khaled Barakat: Sin duda. Nuestro pueblo ha dado un ejemplo admirable de firmeza y la resistencia ha demostrado una enorme capacidad de resistencia en circunstancias excepcionales. Sin embargo, el desafío político actual no es menos peligroso. La ocupación puede intentar capitalizar políticamente los resultados de la guerra después de no haber logrado plenamente sus objetivos mediante la fuerza militar.

Por ello afirmamos que la lucidez política se ha convertido hoy en una necesidad nacional. Es imprescindible proteger la independencia de la decisión nacional palestina y evitar que los inmensos sacrificios realizados por nuestro pueblo sean utilizados para imponer acuerdos que reduzcan sus derechos o debiliten su proyecto de liberación.

«La resistencia nunca ha sido un proyecto para gestionar una autoridad política, sino un proyecto de liberación nacional. Esa es la brújula que no debe perderse en ninguna decisión que se adopte en esta etapa.»

Pregunta: ¿Qué alternativa propone Masar Badil?

Khaled Barakat: La alternativa comienza con un diálogo popular palestino amplio que sitúe la protección de Gaza y de nuestro pueblo como máxima prioridad. Un diálogo que reúna a todas las fuerzas políticas, corrientes y organizaciones nacionales y sociales, tanto en Palestina como en el exilio, y que debata el futuro de la causa palestina en su conjunto, y no únicamente la administración de Gaza.

También se ha vuelto imprescindible intensificar la resistencia popular y armada en Cisjordania, Jerusalén, los territorios ocupados desde 1948 y en todos los espacios donde se encuentra el pueblo palestino. Gaza no puede seguir sola en el campo de batalla.

Necesitamos reconstruir el proyecto nacional palestino sobre nuevas bases, recuperar la unidad del pueblo palestino en la patria y en la diáspora, y reconstruir las instituciones nacionales sobre los principios de la resistencia y de la responsabilidad colectiva, lejos de la división, la exclusión y la tutela extranjera. Lo que hacen falta son soluciones de raíz, no medidas provisionales que el enemigo sionista pueda deshacer cuando lo considere oportuno.

Pregunta ¿Cuál es su mensaje a las fuerzas de la resistencia en esta etapa?

Khaled Barakat: El mensaje que hemos transmitido a la resistencia es claro: rechazar el llamado Consejo de Paz estadounidense y la comisión administrativa, preservar la independencia de su decisión nacional y abordar todas las iniciativas con serenidad y visión política. Nuestro pueblo ha hecho sacrificios históricos, y esos sacrificios no pueden convertirse en la base de proyectos que no sirvan a los objetivos de la liberación y del retorno.

Estamos convencidos de que cualquier acuerdo o fórmula transitoria debe partir de los derechos nacionales inalienables del pueblo palestino, y no de correlaciones de fuerza temporales ni de presiones internacionales. La resistencia nunca ha sido un proyecto para gestionar una autoridad política, sino un proyecto de liberación nacional. Esa es la brújula que no debe perderse en ninguna decisión que se adopte en esta etapa.

Fuente: Masar Badil – Movimiento Ruta Revolucionaria Alternativa Palestina.

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