
En los últimos días se han multiplicado las informaciones y rumores en torno al supuesto «anuncio de Trump sobre la entrega de las armas de Hamás y de las organizaciones de la resistencia». Ante las numerosas consultas que hemos recibido sobre esta cuestión, desde Masar Badil – Movimiento Ruta Revolucionaria Alternativa Palestina consideramos necesario reafirmar lo siguiente:
Las armas de la resistencia palestina no son una cuestión sometida a negociación, ni una moneda de cambio, ni un asunto que pueda decidir la ocupación israelí, la administración estadounidense o cualquier otra parte. Son patrimonio exclusivo del pueblo palestino, que ha entregado cientos de miles de mártires, personas heridas y prisioneras en defensa de su tierra y de sus derechos nacionales, y solo el pueblo palestino tiene autoridad para decidir sobre su futuro. Esta es una posición compartida por todas las fuerzas de la resistencia palestina, sin excepción.
La campaña mediática sobre una supuesta «entrega de las armas de la resistencia» o el «desarme de las organizaciones palestinas» forma parte de la guerra psicológica y política impulsada por Estados Unidos y el régimen sionista, en un intento de vender una victoria ficticia que no lograron alcanzar en el campo de batalla. Después de fracasar en su intento de quebrar la voluntad de la resistencia mediante la fuerza militar, pretenden ahora alcanzar esos mismos objetivos a través de la presión política y la manipulación mediática.
El pueblo palestino, como titular de sus derechos nacionales y principal víctima de la agresión colonial, es el único que puede decidir sobre las armas de la resistencia. Ninguna autoridad palestina, árabe o internacional tiene legitimidad para negociar sobre ellas, administrarlas o renunciar a ellas en su nombre. Desarmar a la resistencia significaría privar a un pueblo que continúa sometido a la ocupación de su último instrumento de defensa, abriendo la puerta a la imposición de la rendición y a la consolidación de la derrota, algo que nuestro pueblo rechaza de manera rotunda.
Las fuerzas de la resistencia palestina han manifestado reiteradamente su disposición a que las armas formen parte de un marco nacional organizado, subordinado exclusivamente a la voluntad del pueblo palestino y de unas instituciones nacionales verdaderamente libres, y nunca a los dictados de la ocupación ni a las condiciones impuestas por potencias extranjeras. Asimismo, han dejado claro que cualquier debate sobre el futuro de la Franja de Gaza solo puede comenzar tras la retirada total de las fuerzas de ocupación de todo el territorio, el cese definitivo de la agresión, el levantamiento del bloqueo y la garantía de los derechos nacionales del pueblo palestino.
Desde Masar Badil reiteramos nuestra plena confianza en la resistencia palestina, encabezada por las Brigadas del Mártir Izz al-Din al-Qassam y el conjunto de las formaciones militares de la resistencia, así como en su capacidad para proteger estas armas, que constituyen una responsabilidad nacional e histórica. Nunca han sido un instrumento de dominación o de poder interno; han sido y siguen siendo un escudo para proteger la existencia del pueblo palestino, impedir la liquidación de su causa y convertir la continuidad de la ocupación en un proyecto cada vez más costoso para el régimen sionista y para quienes lo sostienen política, militar y económicamente.
Los pueblos sometidos a la ocupación tienen el derecho pleno a resistir la agresión y el colonialismo por todos los medios reconocidos por el derecho internacional. No puede exigirse a un pueblo que continúa sufriendo una guerra de exterminio, ocupación y limpieza étnica que renuncie a sus medios de defensa antes de conquistar su libertad. Desde esa perspectiva, cualquier propuesta de desarme de la resistencia antes del fin de la ocupación ignora deliberadamente la naturaleza del conflicto y solo sirve a los intereses del ocupante.
Las armas de la resistencia seguirán siendo un instrumento legítimo de liberación nacional mientras continúe la ocupación de Palestina y hasta que el pueblo palestino conquiste plenamente sus derechos nacionales, en primer lugar la liberación, el retorno y la autodeterminación.






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