
Los informes del personal de campo de la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) sobre el terreno, en Irán, Líbano y Afganistán, presentan un escenario «dramático»: los refugiados y las comunidades anfitrionas en Irán enfrentan «preocupaciones extremas por su seguridad, pérdida de empleo, angustia psicológica y urgentes necesidades de vivienda», informa Soraya Ventura, Director Nacional de Portugal con ACNUR, sin mencionar nunca a los agresores.
Los ataques imperialistas más recientes de Estados Unidos de América e Israel contra Oriente Medio ya han obligado a más de 4,2 millones de personas (3,2 millones en Irán y 1 millón en Líbano) a huir de sus hogares, ciudades, pueblos, aldeas y comunidades, en el corto espacio de seis semanas. Los persistentes ataques aéreos dirigidos a civiles y objetivos militares aumentan las dificultades que sufren estas personas, dificultando el «movimiento y el acceso a los servicios humanitarios».
En una situación cada vez más precaria se encuentran los 1,65 millones de refugiados en Irán, la mayoría de los cuales proceden de Afganistán «y que necesitan asistencia humanitaria urgente», advierte el ACNUR. En total, habrá cerca de 5 millones de desplazados en el país.
La situación en Líbano inspira igual preocupación. Los trabajadores de la ONU presentes en el lugar describen «una destrucción inmensa, gran sufrimiento humano, vidas destrozadas, familias enteras desprotegidas y comunidades llevadas al límite» por la brutal e indiscriminada agresión y ocupación israelí. 50.000 personas ya han huido a la vecina Siria.
ACNUR estima que 123 millones de personas en todo el mundo han sido «desplazadas por la fuerza» de sus hogares y viviendas, y se espera que esta cifra crezca hasta los 140 millones para finales de 2026.
Fuente: Abril Abril.






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