
El activista dublínes Sami Kupiszewski ha recibido una orden de deportación que le obliga a abandonar Irlanda antes del 31 de agosto de 2026. Si no se marcha, será arrestado y detenido sin orden judicial por parte de An Garda Síochána (policía irlandesa, n. del e.).
Kupiszewski es un ciudadano turco de 53 años que vive en Dublín y es una figura visible en grupos activistas, destacando por haber participado en protestas contra la Oficina Internacional de Protección en Mount Street en 2024. Kupiszewski solicitó asilo en febrero de 2022, pero se le denegó por todos los motivos. Kupiszewski afirma que volver a Turquía significaría la persecución por su activismo antiimperialista en un Estado como el turco, con un historial documentado de tortura y represión sistemática de la disidencia política.
La campaña de solidaridad afirma que Kupiszewski cree que su crítica a la política de Estados Unidos e Israel ha influido en la decisión irlandesa de deportación.
Hace dos días se creó una petición al ministro de Justicia irlandés con recogida de firmas on line para detener los procedimientos de deportación, que, al cierre de esta edición ha recibido ya más de 800 firmas verificadas.
Las leyes antiterroristas en Turquía han sido sistemáticamente instrumentalizadas para silenciar la disidencia política y según el Informe de la Comisión Europea de 2025, «la situación general de los derechos humanos en Turquía se ha deteriorado».
La orden exige que Kupiszewski resida en su dirección actual hasta que sea expulsado. Si no cumple la orden, puede ser arrestado y detenido por la policía o un agente de inmigración conforme al artículo 5(1) de la Ley de Inmigración de 1999. Obstruir su expulsión también es un delito penal según la misma ley, y la notificación separada según el artículo 14(1) de la Ley de Inmigración de 2004 exige que Kupiszewski entregue su pasaporte y cualquier otro documento de viaje.
En un comunicado emitido, Kupiszewski dijo: «Turquía definitivamente no es segura para mí. He estado en Turquía. Fui sometido a tortura, trato degradante y encarcelamiento. En Irlanda, me enfrenté a 5 años de una guerra burocrática extensa, solo se centraron en la deportación e intentaron hacerme retroceder. Niegan concederme permisos de trabajo, me niegan todo, lo que hace que sea inhabitable para mí en Irlanda. Pero a pesar de la política de aislamiento, tenía amigos y siempre me apoyaban, y mantengo una buena relación con la comunidad».
La campaña contra su deportación también alegó que Kupiszewski huyó a Europa y solicitó asilo en 2003, pero enfrentó la extradición de Interpol y en Suecia, Polonia y Dinamarca los tribunales rechazaron su entrega a Turquía por motivos de derechos humanos.






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