
China y Rusia confirmaron este miércoles que el sistema de relaciones internacionales en el siglo XXI se está transformando en una estructura multipolar.
En un comunicado conjunto emitido al término de la cumbre celebrada en Beijing entre los presidentes chino, Xi Jinping, y ruso, Vladimir Putin, reafirmaron que las relaciones entre las dos superpotencias «contribuyen de manera importante al fortalecimiento de un orden mundial multipolar justo y equitativo».
Según reza el documento, «la situación global se está volviendo más complicada a medida que aumentan las tendencias neocoloniales negativas y la política de los bloques rivales».
En ese sentido, llaman a las partes en conflicto en Medio Oriente a negociar. «Las normas básicas del derecho internacional se violan con regularidad en todo el mundo, lo que dificulta la resolución de conflictos para los Estados», apuntaron.
Beijing y Moscú también pidieron además un «alto el fuego permanente en la Franja de Gaza» y una solución al conflicto en Ucrania mediante el diálogo y las negociaciones.
Más adelante confirmaron que «la interacción humana constituye la base de la confianza política y la cooperación comercial y económica entre Rusia y China«.
En el ámbito de la educación, el comunicado aclaró que ambas partes acordaron promover el desarrollo de alianzas directas entre instituciones educativas.
Advierten contra la «ley de la selva» y las políticas estadounidenses
Rusia y China expresaron su pesar por la irresponsable política de Estados Unidos que socavó el legado del Tratado Nuevo START. En esa misma línea, advierten sobre los efectos negativos del proyecto estadounidense «Cúpula Dorada» (escudo antimisiles y de defensa aérea) en la seguridad internacional, y sobre el riesgo de la desintegración de la comunidad internacional y un retorno a la «ley de la selva».
Ante esa realidad, instaron a Washington a actuar de buena fe para crear condiciones favorables para la estabilidad estratégica, al tiempo que hicieron hincapié en la necesidad de profundizar la coordinación en el seno de las Naciones Unidas, la Organización de Cooperación de Shanghái y el grupo BRICS.
El comunicado también resaltó el continuo fortalecimiento de la amistad entre las fuerzas armadas de Rusia y China, y en la necesidad de abordar conjuntamente los diversos desafíos y amenazas que enfrenta el ámbito internacional.
Rechazo a una «OTAN asiática»
Ambas partes también señalan que «la seguridad de un Estado no puede garantizarse a expensas de la estabilidad de otro». En ese sentido, llaman a evitar sustituir el derecho internacional por normas establecidas dentro de «círculos reducidos» de Estados, e instaron a las grandes potencias a dejar de abusar de sus capacidades.
También rechazan utilizar los derechos humanos como pretexto para injerencia en asuntos internos.
De igual manera, advirtieron que crear una entidad similar a la OTAN en Asia, o la presencia de esa Alianza en la región de Asia-Pacífico, «es contraria al fortalecimiento de la seguridad de la zona».
El comunicado condena también las iniciativas relacionadas con la prohibición, la detención o la confiscación de los bienes y propiedades de países extranjeros.
Paralelamente, alerta sobre la política de rearme de Japón, la cual —afirman— representa una amenaza para la paz regional.
«El mundo moderno se caracteriza por el caos, con una creciente competencia geopolítica y conflictos locales», aseveran.
Rechazar los asesinatos y la injerencia extranjera y apoyar «Una sola China»
En otra parte del documento conjunto, Rusia y China afirman que lanzar ataques, asesinar líderes e incitar a un cambio de régimen constituyen una violación flagrante de la Carta de las Naciones Unidas, y se comprometieron a trabajar juntos para prevenir ataques terroristas y combatir el uso de grupos extremistas con fines políticos.
Ambas partes subrayaron su apoyo a un sistema internacional de control de armamentos centrado en las Naciones Unidas, expresaron su preocupación por los planes de países europeos para adquirir armas nucleares y pidieron al Organismo Internacional de Energía Atómica intervenir en este asunto.
De igual manera, anunciaron su oposición a la militarización del espacio, mientras que Rusia renovó su compromiso con el principio de «Una sola China«, reafirmando su apoyo a los esfuerzos de Beijing para proteger su soberanía.
Como respuesta, China reafirmó su apoyo a Rusia para garantizar su integridad territorial y rechazar la injerencia en sus asuntos internos.
En lo que respecta a la cooperación técnica, ambas partes reafirmaron su intención de incrementar la cooperación en los ámbitos de la exploración lunar y espacial.
Relaciones al más alto nivel histórico
Los presidentes Xi Jinping y Vladimir Putin sostuvieron este miércoles una cumbre bilateral en el Gran Salón del Pueblo de Beijing, donde acordaron por unanimidad prorrogar el Tratado de Buena Vecindad y Cooperación Amistosa entre los dos países rubricado en 2001.
La medida refleja el nivel sin precedentes de las relaciones y representa un modelo internacional a seguir.
Ambos líderes elogiaron sus lazos estratégicos de alto nivel, el creciente comercio energético y supervisaron la firma de más de 40 acuerdos de cooperación en áreas como el comercio, la tecnología y los intercambios de medios de comunicación.
Destacaron sus crecientes lazos comerciales, particularmente en petróleo y gas natural, y se declararon alineados en materia de relaciones internacionales.
Los nexos entre ambos países han alcanzado «el nivel más alto de la historia», afirmó Xi tras la ceremonia de firma, al dirigirse a los miembros de las delegaciones y a los periodistas.
El visitante dijo a los presentes en la sala que «el motor de la cooperación económica es la colaboración ruso-china en el sector energético».
Putin llegó el martes a Beijing para cumplir una visita oficial que coincidió con el 25 aniversario de la firma del Tratado de Buena Vecindad, Amistad y Cooperación entre Rusia y China.
Según confirmó el director de la oficina de Al Mayadeen en Moscú, Putin viajó al gigante asiático acompañado por figuras políticas, económicas y militares de alto rango, y se espera que al concluir las conversaciones se firme una declaración conjunta y 40 nuevos acuerdos.
Alianza estratégica tras visita de Trump
La reunión entre Xi Jinping y Vladimir Putin en Beijing adquirió una relevancia geopolítica especial al ocurrir solo unos días después de la visita oficial del presidente estadounidense Donald Trump a China.
Este cruce de agendas reflejó la velocidad con la que se mueven las alianzas globales, permitiendo a Beijing y Moscú escenificar una sólida unidad estratégica frente a la postura de Washington.
Mientras que el paso de Trump por el país asiático estuvo marcado por tensiones comerciales crónicas y negociaciones complejas, la cumbre ruso-china se enfocó en consolidar un frente común alineado en política internacional y en acelerar megaproyectos energéticos, enviando un mensaje claro sobre el contrapeso que ambas potencias ejercen en el orden mundial.
Fuentes: Almanar / Almayadeen.






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