
Los trabajadores de Airbus en las plantas que la empresa tienen en Castilla y Andalucía han votado mayoritariamente mantener la huelga indefinida a partir del 25 de agosto, tras rechazar la última oferta de la compañía en las asambleas de ambos turnos convocadas por los sindicatos CGT, UGT y ÚTIL.
Airbus lamenta esta decisión y está analizando ya el impacto que la huelga puede tener en su producción, compromisos con clientes y reputación. La empresa sostiene que sus propuestas incluyen las principales demandas del personal y subraya que lograr un acuerdo es «crítico» para el proyecto en el Estado español, reafirmando su disposición a continuar negociando.
La negativa a aceptar la oferta fue confirmada tanto en el turno de mañana, que ya mostraba un amplio rechazo, como en el de tarde en las plantas de Getafe (Madrid), San Pablo y Tablada (Sevilla), Illescas (Toledo) y Albacete. En Cádiz, la asamblea se pospuso al 1 de septiembre para alinearse con la decisión general.
Un pliego de reivindicaciones que exige concreción
El núcleo del conflicto reside en un paquete de exigencias que los sindicatos, con especial énfasis por parte de la CGT, consideran innegociables para lograr un acuerdo.
La reivindicación principal es la recuperación del poder adquisitivo perdido durante los años de congelación salarial, una pérdida que se estima cercana al 9%, y que exige un incremento salarial que no solo cubra el IPC, sino que incluya un porcentaje adicional para compensar el desfase acumulado, una cuestión que la empresa ha dejado sin concretar en plazos y cuantías. A ello se suma la garantía de estabilidad en el empleo, especialmente para los profesionales de la división de espacio que podrían verse afectados por su integración en el proyecto ‘Bromo’, reclamando un plan de retorno claro para estos trabajadores. La defensa del teletrabajo, ante la amenaza de una mayor presencialidad, es otra línea roja, exigiendo que se mantengan los dos días semanales actuales y los acuerdos individuales. Desde la perspectiva de la CGT, se insiste también en el cumplimiento estricto de los compromisos de carga de trabajo adquiridos en 2021 para la planta de El Puerto de Santa María, que son vitales para recuperar el nivel de empleo previo al cierre de otras instalaciones. Por último, la lista de reivindicaciones se completa con demandas sobre condiciones laborales cotidianas, como la elección de vacaciones, el servicio de comedor, las rutas de transporte colectivo, la flexibilidad horaria y la actualización de los catálogos de puestos, aspectos todos ellos que la dirección se ha mostrado dispuesta a negociar, pero sobre los que se exige un avance real y no meras declaraciones de intenciones.

Antecedentes del conflicto
La huelga indefinida llega tras una jornada tensa, iniciada el lunes con un paro parcial de tres horas antes de las asambleas clave. El objetivo de estas asambleas era decidir si se suspendía el paro para continuar negociando, propuesta que surgió de los mediadores del SIMA buscando mantener la «paz social» y después de pactar reuniones diarias.
El conflicto venía escalando desde julio, cuando se desconvocó una huelga previa tras la negativa de la plantilla a un preacuerdo firmado con sindicatos no convocantes (CCOO, SIPA y ATP). Para desbloquear la situación, Airbus recurrió a la mediación del SIMA, contrató al despacho Baker McKenzie y renovó la dirección de Recursos Humanos, nombrando a Soledad Muñoz en lugar de Antonio Lasada.
A pesar de los acercamientos, incluyendo diálogo sobre acuerdos laborales en Cádiz y el proyecto Bromo, los trabajadores respaldaron la posición sindical de que la oferta estaba «muy lejos de lo que debe ser un marco avalado por la plantilla», lo que ha llevado a iniciar la huelga indefinida desde el 25 de agosto.
Fuentes: Andalucía Información / Tercera Información.






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