
Días atrás, el diario The Guardian publicó una impresentable carta abierta titulada “A los presos políticos de Irán, atrapados ‘entre las dos hojas de unas tijeras’»». La carta se situaba en el ya conocido ninismo, practicando una política muy conocido entre la izquierda sistémica de «encogerse de hombros» ante las agresiones imperialistas. En la misiva se atreven a decir que «rechazamos la falsa dicotomía entre imperialismo y antiimperialismo vacío» para apuntalar, por la vía de los hechos, la agresión estadounidense obviándola.
Firmantes vinculados al Partido Demócrata y la oligarquía estadounidense
Entre los firmantes aparecía Ángela Davis. De su presencia, la verdad, nada nos sorprende, pues ¿qué esperar de una persona que pidió el voto para Joe Biden para que no ganara Trump? Como si Biden no hubiese sido un imperialista que sembró el mundo, antes y después, de miseria y destrucción.
También había otro firmantes con vínculos conocidos con el Partido Demócrata y la oligarquía estadounidense como Judith Butler (que ha apoyado al Partido Demócrata en diversas elecciones y recibió el premio de la Mellon Foundation de 1,5 millones $ (fundación creada por los hijos de Andrew Mellon, potentado banquero y secretario del Tesoro (1921-1932)), Cherríe L. Moraga (profesora de la UC Santa Bárbara que ha recibido financiamiento de la National Endowment for the Arts -una agencia federal- y de la Fundación Rockefeller), Dan Berger (profesor de la Universidad de Washington Bothell cuyo proyecto Washington Prison History Project recibió una subvención de $1.75 millones de la Mellon Foundation), Ricardo Jiménez (ex preso político puertorriqueño indultado por el presidente Bill Clinton en 1999) o Ruha Benjamin (profesora de la Universidad de Princeton que ha recibido becas y subvenciones de la National Science Foundation (NSF) —una agencia federal del gobierno de EE.UU.).
Y otros casos que tampoco nos pueden extrañar como el francés Michael Löwy (director emérito de investigación de sociología, CNRS (París) y de conocida militancia trotskista) o Yasin al-Haj Saleh (escritor sirio identificado como «disidente político»).
¿Mumia Abu Jamal firmó esa carta?
Pero lo que sí llamó la atención fue la inclusión de Mumia Abu-Jamal como firmante de tal misiva. Ahora se sabe que Mumia Abu-Jamal no dio su consentimiento para que su firma apareciera en esta carta.
Lo hizo público Vijay Prasahd, director del Instituto Tricontinental, en sus redes sociales, revelando un mensaje sobre sus verdaderos sentimientos respecto a la guerra de agresión de EE.UU.-Israel contra Irán en el que expresa su opinión. Mumia escribió lo que sentía al respecto en el reverso de dos platos de papel.
Esta es la transcripción del texto de los platos:
Mis jóvenes amigos,
Irán le está mostrando al mundo (especialmente al Tercer Mundo) cómo luchar contra el Imperio. Sus drones están reescribiendo las reglas de la guerra. ¡Y países de todo el Sur Global están estudiando esta fase de la guerra para ese uso!
Me recuerdan a Vietnam, país pobre que azotó al ejército más poderoso de la Tierra… Ahí es donde estamos hoy.
Amor…
Mumia.






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