
La reanudación de las conversaciones de adhesión a la UE ha sido rechazada en referéndum por Islandia, lo que pone de manifiesto la desconfianza hacia Bruselas que alberga una mayoría de la población en temas tan espinosos como una política común de pesca.
Los islandeses le han hecho un saludable corte de mangas a la oligarquía europeo-otanista. El ‘No’ se impone con un 52,5% (99.037 votos), cinco puntos porcentuales por delante de los partidarios de la reanudación de las conversaciones con Bruselas (un 47,5%, 89.459 votos) a falta de terminar el recuento en la circunscripción suroeste, donde el vuelco es imposible, según las estimaciones de la radiotelevisión pública de Islandia (RUV).
Como ya indicaban los sondeos previos, el ‘Sí’ ha ganado en las dos circunscripciones de Reikiavik, pero no con una diferencia suficiente para compensar los esperados triunfos del ‘No’ en las tres correspondientes a las zonas rurales (sur, noroeste y noreste).
Alrededor de 273.000 islandeses estaban llamados a las urnas y las cifras provisionales apuntaban a una participación similar a la de las elecciones legislativas, que rozó el 80%.
Los sondeos de la última semana indicaban un empate o daban ligera ventaja al ‘Sí’, aunque dos encuestas difundidas el pasado viernes ofrecían resultados dispares: una de Gallup, triunfo del ‘No’ por más de dos puntos; otra de Maskína, del ‘Sí’ por ocho décimas.
Los islandeses pudieron votar entre las 09.00 y las 22.00 de la víspera, en una jornada que transcurrió sin incidentes.
Si ganaba el ‘No’, el Gobierno había prometido que respetará la voluntad popular; si vencía el ‘Sí’, Islandia retomaría las negociaciones con Bruselas y debería celebrarse otro nuevo referendo una vez cerrado un hipotético acuerdo.
De pedir el ingreso a alejarse de la UE
Islandia solicitó el ingreso en 2009 con la crisis económica que sacudió el país de trasfondo, pero las paralizó cuatro años más tarde en medio de un clima adverso por las divisiones internas, la crisis del euro y el conflicto con varios países de la UE por las indemnizaciones a los ahorradores extranjeros a causa de la quiebra del banco Icesave.
En 2015, el Gobierno conservador de entonces comunicó a Bruselas que Islandia ya no era candidata, pero la Comisión Europea (CE) considera que nunca se produjo una retirada formal de la candidatura.
La coalición que gobierna desde 2024 incluyó en su pacto convocar un referendo para decidir si continuar el proceso, argumentando que nunca hubo una consulta.
La discusión previa ha estado dominada por cuestiones como la soberanía nacional, el control de los recursos naturales –en especial, la pesca– y el coste de vida en un contexto de incertidumbre por las amenazas de anexión del presidente estadounidense, Donald Trump, a la vecina Groenlandia.
Fuente: Naiz.






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