
Lo ocurrido en Ceuta evidencia una «tragedia humanitaria que revela la profundidad de la crisis en Marruecos» según una nota de prensa de la organización marroquí Vía Democrática de los Trabajadores.
Para esta organización marxista-leninista lo ocurrido exige al Majzen (el Régimen político establecido en torno a la monarquía alauita en el país) «verdad y rendición de cuentas».
Reproducimos a continuación la nota en su integridad:
La Oficina Regional de Vía Democrática de los Trabajadores del Norte/Rif sigue con gran preocupación y condena los peligrosos acontecimientos relacionados con el desplazamiento masivo de jóvenes, las tragedias humanas y víctimas que lo acompañan, y las repercusiones políticas y mediáticas del caso que han trascendido las fronteras nacionales y creado un choque psicológico nacional.
Rechazamos firmemente cualquier intento de reducir este asunto a su dimensión de seguridad o de presentarlo como un mero incidente transitorio desvinculado de su contexto social y político. El éxodo masivo de la juventud marroquí y el riesgo de la vida en el mar en busca de otro horizonte es, en esencia, una expresión clara de una profunda crisis de confianza, un estancamiento social, económico y político, y una generación que empieza a perder la esperanza de construir su futuro dentro de su patria.
La Oficina Regional considera que la responsabilidad del Estado no comienza cuando se interceptan los barcos de migrantes, sino que comienza mucho antes: cuando se proporcionan condiciones de vida digna, empleo, justicia social, libertad, igualdad y esperanza para el futuro. Cuando para algunos jóvenes morir en el mar resulta menos aterrador que quedarse en una patria donde no ven horizonte, la verdadera pregunta debería dirigirse a las políticas que han producido esta desesperación, no a las víctimas que se han convertido en objeto de una profunda tragedia social.
El silencio oficial sobre estos hechos es profundamente sorprendente y preocupante. En un momento en que los medios internacionales y la opinión pública reaccionan al problema, el Estado opta por una política de silencio y obstrucción, como si no se tratara de ciudadanos marroquíes, vidas humanas y familias que viven la tragedia. Afirmamos que el silencio sobre estos temas no protege al Estado, sino que profundiza la sospecha y aumenta la crisis de confianza entre él y la sociedad.
Las circunstancias que rodean el destino de los cuerpos de las víctimas también plantean serias preguntas que no pueden ignorarse. Si se demuestra que existe una negativa u obstrucción en recibir los cuerpos o entregarlos a sus familias, esto constituye una afrenta a la dignidad de las víctimas y una violación del derecho de sus familias a conocer la verdad y a enterrar a sus hijos con dignidad. Por ello, pedimos la divulgación inmediata de la verdad de lo ocurrido, la identificación de responsabilidades y la disposición de las implicaciones legales y políticas necesarias.
A la luz de las narrativas contradictorias, también se plantean hipótesis sobre la posibilidad de emplear estos acontecimientos en conflictos y cálculos internacionales y regionales, incluyendo el conflicto marroquí-español y las tensiones relacionadas con la cuestión palestina, e incluso la existencia de conversaciones sobre posibles roles de las partes vinculadas a la entidad sionista u otros círculos internacionales.
Aunque enfatizamos que estas hipótesis no pueden tratarse como hechos sin pruebas, consideramos que su gravedad requiere una investigación independiente y transparente que revele toda la verdad. La verdad no teme a la investigación, y quienes tienen lo que les exime de responsabilidad no deberían temer la rendición de cuentas.
Además, lo que se promueve sobre la posibilidad de reclutamiento de seguridad o inteligencia de los hechos, o el intento de preparar una narrativa política para eliminar la sospecha de responsabilidad del aparato estatal, a su vez requiere la apertura de una investigación seria e imparcial. Las instituciones y agencias, independientemente de la naturaleza de sus mandatos, no están exentas a la rendición de cuentas, y las consideraciones de seguridad no deberían convertirse en una excusa para ocultar la verdad a la sociedad.
Este caso ha vuelto a poner de manifiesto el fracaso del enfoque oficial para gestionar las crisis políticas y sociales, y ha mostrado la profundidad de la brecha entre el discurso oficial sobre la protección de los jóvenes y la realidad en la que algunos se ven obligados a arriesgar sus vidas en busca de un futuro mejor.
La Oficina Regional de Vía Democrática de los Trabajadores hace un llamamiento a todas las fuerzas de izquierdas, democráticas y progresistas, organizaciones de derechos humanos, sindicatos y asociaciones juveniles para que formulen una iniciativa política y de derechos humanos conjunta con el fin de descubrir la verdad, responsabilizar a los responsables y enfrentar todos los intentos de ocultar u ocultar el asunto o utilizarlo en conflictos que no tienen nada que ver con las víctimas.
En consecuencia, la Oficina Regional del Enfoque Democrático para la Región Norte/Rif:
– Declara su total solidaridad con las víctimas y sus familias, y expresa sus condolencias y condolencias a las familias que perdieron a sus hijos.
– Solicita una investigación independiente, transparente y exhaustiva sobre las circunstancias de los hechos, sus causas, la forma en que las autoridades los gestionaron y la responsabilidad de las distintas autoridades implicadas.
– Exige la revelación de la verdad sobre el destino de los cuerpos de las víctimas y garantiza el derecho de las familias a recibirlos y enterrarlos con dignidad.
– Rechaza la política de silencio, confusión y desilusión con la que el Estado afronta un asunto humanitario y existencial de esta magnitud.
– Llama a un debate público genuino sobre las razones sociales, económicas y políticas que llevan a los jóvenes a desplazar y arriesgar sus vidas.
– Llama a las fuerzas de izquierdas, democráticas y progresistas a unir esfuerzos y cristalizar una iniciativa política y de derechos humanos para exponer políticas que generan desesperación, exclusión y marginación.
– Responsabiliza políticamente al Estado de las políticas públicas que han profundizado la frustración y cerrado el horizonte para amplios segmentos de la juventud. Dejad de hacer el papel de gendarmería, protegiendo las fronteras del imperialismo europeo a costa de los derechos y la dignidad de los migrantes y la juventud.
En la Oficina Regional de Vía Democrática para el Norte/Rif enfatizamos que la juventud no es un problema de seguridad, que el desplazamiento masivo no es un delito y que las víctimas no son figuras olvidables.
Son hijos de este país, y tienen derecho a vivir en él con dignidad, y sus familias tienen derecho a conocer la verdad, y la sociedad tiene derecho a saber quién es responsable y cómo y por qué ocurrió esta tragedia.
No aceptaremos que la verdad quede enterrada con las víctimas.
Oficina Regional de Vía Democrática de los Trabajadores para la Región Norte/Rural.






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