
Este domingo se celebrarán comicios autonómicos en Andalucía a las que Nación Andaluza presenta candidatura en las ocho circunscripciones en las que los Borbones dividieron nuestro país. La Otra Andalucía hemos aprovechado la ocasión para hablar con su coordinador nacional y candidato a la presidencia, Ángel salinas.
Frente al conjunto de partidos que, a día de hoy, forman parte del Parlamento Andaluz, hay diferencias sustanciales en programa y discurso. Queremos resaltar una: que Nación Andaluza está en contra del capitalismo y su estructura política en Andalucía, el régimen del 78, ¿por qué este posicionamiento?
Porque entendemos que los principales problemas de Andalucía no son errores puntuales de gestión, sino consecuencias directas de un modelo económico y político que mantiene a Andalucía en una situación de
dependencia y desigualdad.
El capitalismo en Andalucía significa paro estructural, precariedad, emigración juvenil, latifundismo y una economía subordinada al beneficio de grandes empresas y oligarquías. Y el régimen del 39-78 ha consolidado ese modelo bajo una autonomía sin soberanía real.
Todos los partidos del Parlamento aceptan ese marco. Nosotras no. Creemos que sin romper con esas estructuras no habrá una transformación real para el Pueblo Trabajador Andaluz.
Habláis de Andalucía como colonia interior del estado español, ¿por qué?
Porque Andalucía ocupa una posición subordinada dentro del Estado español: producimos riqueza, recursos y mano de obra, pero las decisiones fundamentales sobre nuestra economía se toman fuera y los beneficios no revierten aquí.
Tenemos una economía orientada históricamente a servir intereses ajenos: turismo masivo, agricultura de exportación, mano de obra barata y dependencia financiera e industrial.
Cuando hablamos de colonia interior hablamos de una relación de dependencia económica y política dentro del propio Estado español. No es una consigna; es una realidad que se refleja en los datos de paro, pobreza y emigración que Andalucía arrastra desde hace décadas.
En campaña se habla poco del campo andaluz y se habla aún menos del latifundismo, que se explica con cifras abrumadoras, pues de los 4,8 millones de hectáreas de tierra cultivable, la mitad, (2,4 mm de Ha) está en manos del 2% de los propietarios. Y no solo lo denunciáis sino que planteáis una reforma agraria consistente en la expropiación de todas las fincas superiores a 200 Ha, ¿lo podrías desarrollar?
El latifundismo sigue siendo una de las principales estructuras de desigualdad en Andalucía. Que la mitad de la tierra cultivable esté en manos de una minoría demuestra que el problema de la tierra sigue sin resolverse.
Nuestra propuesta de reforma agraria parte de un principio básico: la tierra debe cumplir una función social.

Por eso planteamos la expropiación de grandes fincas para incorporarlas a un Banco Andaluz de Tierras de explotación colectiva, organizado y asesorado por la administración andaluza, tal como recoge nuestro programa.
El objetivo no es cambiar un terrateniente por otro, sino transformar el modelo productivo: generar empleo estable, fortalecer cooperativas, garantizar soberanía alimentaria y combatir la despoblación rural.
Sin tocar la estructura de la propiedad de la tierra no hay solución real para el campo andaluz.
Otra pregunta más sobre el campo, planteáis terminar con las subastas de tierras propiedad de la Junta, exigiendo se conserve la propiedad pública. ¿Nos lo podrías explicar?
Porque la tierra pública debe estar al servicio del pueblo andaluz y no convertirse en una mercancía.
Nosotros defendemos terminar con las subastas de tierras de titularidad pública y conservar siempre la propiedad pública de esos terrenos. Además, planteamos ampliar el patrimonio agrario público andaluz y regular el derecho de tanteo de la administración en subastas de terrenos agrícolas.
La idea es clara: evitar que la tierra siga concentrándose en manos privadas y ponerla al servicio de cooperativas de trabajadoras y pequeños productores bajo planificación pública.
La tierra pública debe utilizarse para crear empleo, arraigo y soberanía económica, no para beneficiar a fondos de inversión o grandes propietarios.
En el ámbito de la vivienda planteáis la propuesta de construcción de Vivienda de Protección en régimen de alquiler asequible vinculado a la Renta del arrendatario, ¿lo podrías explicar?
Porque la vivienda es un derecho, no un negocio.
Hoy miles de familias trabajadoras destinan gran parte de sus ingresos al alquiler mientras aumenta la especulación inmobiliaria y la concentración de vivienda en manos de bancos y fondos buitres.
Nosotros planteamos utilizar suelo público y solares de grandes propietarios para construir vivienda pública de alquiler. Y el acceso a esa vivienda debe estar vinculado a la renta y situación económica de cada familia, no al precio especulativo del mercado.
El objetivo es garantizar que nadie tenga que elegir entre pagar el alquiler o vivir dignamente.
En Sanidad planteáis un modelo de titularidad, provisión y gestión 100% pública y universal, denunciando los convenios con la sanidad privada y la transferencia de dinero publico al sector privado. Este modelo que ya planteabais en vuestro programa en 2022 ¿es el único viable habida cuenta de los 2 escándalos surgidos en el SAS: el fraccionamiento de contratos sanitarios y el cribado del cáncer de mama?
Sí, creemos que el único modelo viable es una sanidad 100% pública en titularidad, gestión y provisión.
Los escándalos recientes del SAS reflejan precisamente las consecuencias de años de externalizaciones, privatizaciones y transferencia de dinero público al sector privado.
Nuestro programa plantea cancelar progresivamente todas las externalizaciones sanitarias, reforzar la Atención Primaria, aumentar plantillas y elevar la inversión sanitaria.
La salud no puede depender del negocio privado. Cuando entra la lógica del beneficio económico, se deteriora la calidad asistencial y aumentan la opacidad y los riesgos para la población.
Defender la sanidad pública hoy es defender un derecho básico frente a su mercantilización.
En educación planteáis acabar con el modelo de escuela concertada y que la escuela publica sea de titularidad, gestión y provisión públicas así como una rebaja de ratios acabando con el cierre de líneas, ¿podrías contarnos más?
Defendemos una educación andaluza, pública, laica y de calidad.
El sistema de conciertos educativos supone financiar con dinero público redes privadas mientras la escuela pública sufre recortes, masificación y cierre de líneas.
Por eso planteamos la anulación de los conciertos educativos y el fortalecimiento integral de la educación pública.
Nuestro programa recoge una reducción drástica de ratios acorde con las peticiones que al Parlamento ha hecho la comunidad educativa a través de la presentación de una Iniciativa Legislativa Popular en 2022: 12 alumnas por aula en Infantil y Primaria y 15 en Secundaria y Bachillerato. También defendemos más recursos para atención especializada, gratuidad universitaria y una nueva Ley de Educación Andaluza.
La educación debe ser una herramienta de igualdad social y de construcción de conciencia crítica, no un espacio de negocio ni segregación.
La lista de espera en la Dependencia es alarmante en Andalucía superando de media los 500 días entre que se solicita y se percibe la prestación, dándose casos de andaluzas que fallecen sin percibirlo, ¿qué proponéis?
La situación de la dependencia en Andalucía es inaceptable. Que haya personas que fallezcan esperando una prestación demuestra el fracaso del modelo actual.
Nosotros proponemos un plan de choque para eliminar las listas de espera de personas dependientes con necesidades de ayuda a domicilio y reforzar una red pública de cuidados.
Además, defendemos la remunicipalización del SAD, la construcción de residencias y centros de día públicos y la rescisión de las externalizaciones privadas.
Los cuidados deben dejar de ser un negocio y convertirse en un derecho garantizado de forma efectiva.
Para financiar los servicios públicos planteáis que se restablezca el Impuesto de Patrimonio y que la casi supresión del Impuesto de Sucesiones y Donaciones solo se aplique hasta un determinado Patrimonio consiguiendo que las clases populares no tributen pero si las clases altas. ¿Nos lo podrías explicar?
Defendemos una fiscalidad progresiva donde pague más quien más tiene.
Por eso planteamos recuperar plenamente el Impuesto de Patrimonio y revertir las bonificaciones fiscales que benefician a las grandes fortunas, manteniendo protección para las rentas populares.
No es razonable recortar servicios públicos mientras se reducen impuestos a las élites económicas.
La sanidad, la educación o la dependencia se financian con recursos públicos, y esos recursos deben obtenerse de quienes más riqueza concentran, no cargando el peso fiscal sobre la clase trabajadora andaluza.
Otro punto de vuestro programa, en contra de la lógica del sistema, es la prohibición de vender patrimonio de titularidad pública al sector privado. ¿A qué obedece este punto de vuestro programa?
Porque el patrimonio público pertenece al conjunto del pueblo andaluz y no puede utilizarse para enriquecer intereses privados.
Durante años hemos visto cómo suelo, viviendas, servicios e infraestructuras públicas terminaban privatizadas. Eso significa perder capacidad de intervención económica y social.
Nosotros defendemos justamente lo contrario: ampliar el sector público andaluz y proteger los recursos estratégicos frente a la privatización.
Lo público debe estar al servicio de las necesidades colectivas, no de las oligarquías.
Nación Andaluza se declara feminista, desde un feminismo de clase. ¿Qué lugar ocupa en vuestro proyecto político?
Entendemos que la opresión de las mujeres trabajadoras no puede separarse de las estructuras económicas y sociales que generan desigualdad.
Por eso hablamos de feminismo de clase: porque las mujeres de los barrios obreros, del campo o de los sectores precarizados sufren una triple opresión, por ser mujeres, por ser obreras y por ser andaluzas.
Nuestro programa plantea medidas concretas: lucha contra la brecha salarial, guarderías públicas gratuitas, derechos sexuales y reproductivos garantizados, lucha integral contra las violencias machistas y socialización de los cuidados.
No entendemos el feminismo como un complemento del proyecto político, sino como una parte esencial de la transformación social y nacional de Andalucía.
La República Andaluza de Trabajadoras será feminista o no será.

Nación Andaluza se declara desacomplejadamente antifascista y antiracista, ¿qué importancia tiene en vuestro proyecto?
El antifascismo y el antirracismo forman parte de nuestra identidad política porque defendemos una Andalucía popular, diversa y construida desde la unidad de la clase trabajadora andaluza.
El fascismo y el racismo siempre han sido herramientas utilizadas para dividir al pueblo y proteger los intereses del capital.
Por eso defendemos políticas de integración social, combatimos los discursos de odio y reivindicamos una Andalucía abierta y solidaria.
Ser antifascista hoy significa defender derechos sociales, libertades democráticas y dignidad para la mayoría trabajadora.
Un militante de Nación Andaluza fue asesinado; Gabi Lima, luchador del movimiento LGTB, ¿quizás por eso la lucha por sus derechos está en el ADN de NA?
El asesinato de Gabi Lima marcó profundamente a nuestra organización y forma parte de nuestra memoria militante.
La defensa de los derechos LGTBI no responde a una moda ni a una cuestión estética: forma parte de nuestro compromiso con la dignidad humana y con una sociedad libre de discriminación y violencia.
Entendemos que la lucha contra la LGTBIfobia debe formar parte de un proyecto amplio de transformación social y democrática.
En Nación Andaluza defendemos una Andalucía donde nadie sea perseguido, discriminado o agredido por su orientación sexual.
Vamos terminando, después de 8 años de gobierno Moreno Bonilla Andalucía sigue teniendo la mayor tasa de paro de las llamadas regiones de Europa y casi una tercera parte de las personas que cobran el Ingreso Mínimo Vital en el estado español son andaluzas, cuando representamos el 18%, de la población, ¿cual es vuestro balance?
El balance es claramente negativo para la clase trabajadora andaluza, como en cualquier gobierno burgués y colonial como el de la Junta de Andalucía, gobierne quien gobierne.
Después de años de gobierno del PP, Andalucía sigue encabezando las tasas de paro y pobreza del Estado español y continúa dependiendo de sectores precarios y estacionales.
Mientras tanto, se han deteriorado servicios públicos fundamentales, se han impulsado privatizaciones y se han aplicado políticas fiscales favorables a las grandes fortunas.
El hecho de que Andalucía concentre una parte enorme de las personas que reciben el Ingreso Mínimo Vital demuestra que el supuesto “milagro andaluz” es propaganda.
La realidad es que seguimos siendo una economía dependiente y profundamente desigual.
Para terminar sois la única organización política que cree que la alternativa al estado de cosas actual es la independencia, concretada en una República Andaluza de Trabajadoras, independiente del Estado español, de la UE y de la OTAN, ¿por qué?
Porque creemos que Andalucía necesita soberanía política, económica y social para poder transformar realmente sus condiciones de vida.
Mientras las decisiones fundamentales sigan subordinadas al Estado español, a la Unión Europea y a organismos como la OTAN, Andalucía continuará ocupando una posición dependiente y periférica.
Nosotros defendemos una República Andaluza de Trabajadoras porque entendemos que la cuestión nacional y la cuestión social van unidas.
No queremos una independencia simbólica para mantener el mismo modelo económico. Queremos construir una Andalucía soberana al servicio del Pueblo Trabajador Andaluz, con control público de los recursos estratégicos, justicia social y capacidad de decidir su propio futuro.
Por eso defendemos la independencia: porque creemos que es la herramienta necesaria para abrir un verdadero proceso de transformación social en Andalucía.






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