
La visita del presidente estadounidense Donald Trump a China ha desatado una gran controversia en los círculos políticos y mediáticos, en medio de los intentos de Estados Unidos por presentar el viaje como un éxito que logró presionar a Beijing para ejercer influencia directa sobre Irán.
Sin embargo, fuentes diplomáticas asiáticas confirmaron a Al Mayadeen que las afirmaciones sobre un cambio radical en la política china hacia Teherán son «inexactas y engañosas».
Las fuentes indicaron que las declaraciones de la administración de Donald Trump se enmarcan dentro de la exageración mediática para presentar a Washington como vencedor, cuando no se ha logrado ningún avance real.
Por su parte, el Ministerio de Asuntos Exteriores chino aclaró en un comunicado oficial que la posición de Beijing no ha cambiado respecto a la cuestión nuclear ni a la seguridad del Golfo, respaldando el derecho de Irán al uso pacífico de la energía nuclear.
Beijing: Nuestra postura sobre Irán no ha cambiado
China sigue apoyando la prevención de la proliferación de armas nucleares, pero al mismo tiempo respalda el enriquecimiento de uranio iraní en el marco de políticas civiles, considerando que esta postura ha sido coherente durante años y no es resultado de nuevos acuerdos con Donald Trump.
En cuanto al estrecho de Ormuz, Beijing hizo hincapié en mantener abierta la ruta marítima y rechazó la militarización de la región, reafirmando los derechos de Irán como Estado ribereño.
Respecto al suministro energético, las fuentes negaron la existencia de una alternativa real al petróleo iraní para China.
Alrededor del 45 por ciento de las importaciones energéticas de Beijing pasan por el estrecho de Ormuz, e Irán sigue siendo uno de sus proveedores más importantes a pesar de las sanciones estadounidenses y la presión constante de Washington.
Medios de «Israel»: Trump llega a Beijing con un maletín vacío
En este contexto, analistas de asuntos de Medio Oriente del periódico de «Israel» Haaretz señalaron que la realidad refleja una imagen distinta a la que Donald Trump intenta proyectar.
Según el informe israelí, el mandatario llegó a Beijing «con la maleta vacía», tras haber esperado una victoria total sobre Irán que garantizara la imposición de un nuevo acuerdo nuclear bajo términos estadounidenses.
El análisis de «Israel» destaca que el embargo impuesto a Irán presenta fisuras graduales, mientras Teherán afianza su presencia en la navegación y energía del Golfo.
Países como Pakistán e Irak ya han realizado arreglos para el tránsito comercial en coordinación con Irán, lo que demuestra que Estados Unidos ya no es la única parte capaz de gestionar el equilibrio en la región.
Alianza estratégica y el proyecto de la Franja y la Ruta
Beijing considera a Irán una parte esencial del proyecto de la Franja y la Ruta y una arteria vital para su seguridad energética.
Por su parte, Teherán ve en la potencia asiática un aliado económico indispensable frente a las sanciones occidentales.
Aunque China evita una confrontación directa con Donald Trump, no parece dispuesta a abandonar su asociación estratégica con los iraníes.
En conclusión, los intentos de Washington por presentar a Beijing como una parte dispuesta a ejercer una presión decisiva parecen ser más una batalla propagandística que un cambio estratégico real.
Los indicadores sugieren que China sigue comprometida con su política de contener la escalada y mantener su histórica asociación con Teherán.
Fuente: Almayadeen.






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