
La siniestralidad laboral en el Estado español ha experimentado un repunte durante los primeros cinco meses del año, alcanzando la cifra de 293 personas ‘fallecidas’ hasta mayo de 2026, según constatan las últimas estadísticas publicadas por el Ministerio de Trabajo y Economía Social. En total, se registraron 246.401 “accidentes” de trabajo con baja médica, lo que representa un aumento del 1,1% respecto al mismo periodo de 2025. Del conjunto de fallecimientos reportados, 239 ocurrieron durante el transcurso de la jornada laboral y 54 se produjeron en accidentes in itinere, es decir, en los trayectos de ida o vuelta al puesto de trabajo. Asimismo, las autoridades registraron 1.389 accidentes de gravedad durante la jornada laboral y 344 en trayectos profesionales.
Tras la categoría «accidente» laboral o «siniestralidad» hay que considerar que se oculta una relación profundamente desigual entre el empresario y el trabajador o trabajadora, que empuja por la necesidad de un salario a los segundos a asumir riesgos para su salud o su integridad física. Detrás del denominado «accidente» laboral o la «siniestralidad» se esconde muchas veces un terrorismo patronal que juega con la vida de los trabajadores.
El incremento de la siniestralidad ha coincidido con condiciones climáticas extremas. Según los datos de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), mayo de 2026 se situó como el noveno mayo más cálido desde el inicio de la serie histórica en 1961. El sistema de vigilancia de salud pública contabilizó 101 defunciones atribuidas a esta temprana ola de calor en dicho mes, la cifra más alta desde que existen registros. No obstante, organizaciones sindicales como la Unión Sindical Obrera (USO) han denunciado que las muertes por calor extremo continúan siendo invisibles en la Estadística de Accidentes de Trabajo al carecer de una categoría específica para el golpe de calor.
Oficialmente, las patologías cardiovasculares como infartos y derrames cerebrales se consolidaron como la primera causa de muerte en jornada con 100 casos, el 42 % del total, sin que la estadística oficial permita determinar qué porcentaje fue desencadenado por la exposición a altas temperaturas. Al mismo tiempo, los atrapamientos y las amputaciones mortales se elevaron un 46%, pasando de 28 a 41 casos respecto al año anterior.
Durante la última ola de calor, aún palpable, al menos tres trabajadores han “muerto” directamente por razones vinculadas al calor, según los datos oficiales. Un trabajador migrante de 48 años falleció tras desvanecerse en plena calle mientras trabajaba expuesto a temperaturas cercanas a los 43°C en Sevilla. Poco después, un temporero de 64 años murió mientras trabajaba en Seròs, Lleida y otro joven de 24 años murió mientras realizaba tareas en la cubierta de una nave industrial en Tarragona.
Aumento en Andalucía
Durante los dos primeros meses de 2026, la siniestralidad aumentó en nuestro país un 0,36% respecto al mismo periodo del año anterior, con un incremento especialmente notable en los accidentes mortales, que subieron un 43,75%, alcanzando 23 víctimas.
Este repunte se concentró en las circunscripciones provinciales de Huelva (7,02%), Granada (10,67%) y Almería (12,47%), mientras que la mortalidad laboral se disparó en Córdoba (100%), Sevilla (duplicando de 4 a 8) y Cádiz (300%, de 1 a 4),
Fuentes: Europa Press / Diario Socialista.






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